martes, 29 de noviembre de 2011

CALLEJEANDO CON ARISTÓTELES

¿Cuando el mundo comenzó a interesarse en mí?
Cuando hacías siempre lo que querías.

¿Cuando descubrió que era una amenaza?
Cuando supo que tu risa era contagiosa.

¿Cuando los placeres de vivir fueron derogados?
Cuando percibiste el presente, el futuro y el pasado.

¿Cuando perdí la inocencia?
Cuando obedeciste la primera orden.

¿Cuando apareció la culpa desbaratándolo todo?
Cuando comenzaste a ejercitar la memoria.

¿Cuando entró la infelicidad en mí?
Cuando quisiste ser otro en vez de tu mismo

¿Cuando se acabará todo esto?
Cuando dejes de pasear.
PASEO

Salgo de mi y siento el aire
que limpia las miasmas que llevo
y me dice tu olor que has pasado cerca.

Percibo el remolino de tu existencia
y me dedico a buscar aquella calle,
para recordarte.

Vuelvo al portal de tu casa,
¡que dulce tormento!,
donde todavía flotan
los besos que nos dimos,
para dejarte en el buzón
estos versos anónimos
escritos mientras paseaba
y que ni siquiera sabrás
quién te los entrega,
o acaso sí, lo adivinas
y te apetece bajar al portal
con ellos en tus manos.
JACA

El día aquel fue necesario
que todos lo hubiéramos vivido.

Una romería de entusiasmo,
un goce gigantesco de amistad ,
pletórico de inocencia curiosa
que caminaba por sendas eróticas
de mirtos, espinos
y nubes de tormenta en lo alto.

Por la noche las polillas
nos imitaban copulando
mientras nosotros
íbamos creciendo.
CAZA NOCTURNA

El Duc no sabe dormir durante la noche,
escenario esférico, craneal,
saturado de fantasmas
que tropiezan entre ellos
como actores noveles
en el cabaret de la vida.

El Duc mira, gira el cuello,
calculando el ataque silencioso
que llevará a cabo
si algún pensamiento se manifiesta.

En su rama, la oscuridad es perfecta.

El Duc se ha decidido
y vuela silenciosamente hacia la idea,
alimento de las noches solitarias que le esperan.

El aire pesaba tanto como el silencio,
la oscuridad no tenía lazarillo
para su ciego vuelo de ortografía arabesca.

Un ratoncillo asustado
en forma de idea,
casi sin lamentarlo,
le entregó finalmente su futuro
con el que pretende alimentarse
muchas noches después de ésta.

En su rama, la oscuridad seguía siendo perfecta.
MADRID ERA UNA FIESTA

En un día tan significado como hoy
en el que has dado un capotazo saleroso
al toro que nos persigue desde que nacemos,
te tomamos como ejemplo torero en tu gracia, en tu arte innato,
en tu estilo castizo y garbo torero.

Citar, mandar y largar. Esa es la elemental filosofía
del toreo de la vida que tú dominas.

Puesto a echarte al albero una flor,
celebrando tu paseo sobre la muerte
te arrojo esta, de una purísima poesía:

(Giacomo Leopardi. Siete versos de su canto 24 )

"Todo pecho se alegra.
¿Cuándo tan dulce y grata
es como ahora la vida?.
Con tanto amor, el hombre,
¿cuándo se da a su estudio,
torna al trabajo, o nueva cosa emprende?
¿Cuándo se acuerda menos de sus males?"

¡Salud, MAESTRO!
CRIANDO MALVAS

Fechas que no alcanzaré,
mareas de nostalgias futuribles:

Marte nos espera,
la democracia fue superada,
tambien la malaria,
motos eléctricas para todos,
insípidos alimentos abundantes.
Vuelta a la naturaleza,
los camellos se pondrán de moda.

Internet implantada en la oreja,
detrás del pabellón auditivo
y ligarán por la calle
sin siquera mirar
con quien se van a acostar.

Pongamos 2059 cuando nuestros nietos
tengan 48 años habrá alguna foto nuestra
en su intranet a la cual accederán
con la simple voluntad del pensamiento
si es que la abuela le ha hablado de ti
y sienta nostalgia de saber de donde viene.

Estoy aquí tan a gusto...
viendo como son tal y como éramos
confiando en el futuro
y en un desplante fosforescente
gritaré: ¡Adelante, chavales!
TROTANDO

Sancho, sobre el rucio, no iba acertando con la pregunta que quería hacerle a Don Alonso y que le había atormentado aquella noche después de comprobar que las notas, escritas torpemente solo con el nombre de Teresa en los ganchos que a propósito había en la posada, habian desaparecido a la mañana siguiente.

- Señor, quisiera preguntarle una cosa que ha sucedido y tiene visos de encantamiento
- Dime Sancho, dijo el Quijote desde la altura de Rocinante.
- Pues la cosa es que había dejado unas fotos en Internet y, avergonzado de ellas, las borré porque "para vergüenzas, las ajenas" que decía el licenciado y no me pareció apropiado haber enseñado las mías, una vez que las vi expuestas.
- ¿A donde quieres ir a parar balandrón?. Veo que me quieres comprometer en una respuesta muy dificil
- Es que han vuelto a aparecer despues de haberlas borrado. A mi se me hace que es cosa de encantamiento. ¿Qué puedo hacer?
- Eres un penco Sancho. Una vez expones tus vergüenzas al mundo cualquiera puede gitanear con ellas intentando tapar las suyas. Sepas Sancho todos tenemos vergúenzas pero es ridícula la conducta de esparcirlas por el mundo. No te preocupes, al fin nadie sabrá de ti porque tan solo eres mi escudero. Yo velaré por la honra de los dos.

Y con eso Sancho se quedó tranquilo pues su Señor protegía su honra.
LA MOSCA ILUSTRADA

Últimamente acostumbro a cenar algo, casi siempre un par de emparedados de pan ligero, una loncha de queso suave y algún embutido. Fácil de masticar. Aún no me he acostumbrado a mis nuevos dientes implantados con garantía solo para tres años.

En ello estaba cuando se posó una mosca sobre lo que tenía en la mano y la espanté un poco asqueado. Al instante regresó y mi curiosidad hizo que la observara.

Le gustaba mas el queso fundido que el jamón. No deduje ninguna tesis religiosa, tan solo me mantuve en observación. Antes de atacar con su palpos otro rinconcito de queso se frotaba las patas delanteras, vamos sus manos, con la fruición del pobre que adelanta el placer de un banquete por fin caliente.

Pensé en que podía contaminar mi alimento que además le costaba obtener pues el queso cada vez estaba más frío y más espeso.

Cansado de espantarla cambié de estrategia y en una cucharilla puse agua con mucho azucar suponiendo que le seria más fácil alimentarse. Nada, me temo que no le gusta el agua.

Vueltas y vueltas daba alrededor de mi mano compitiendo conmigo por el bocadillo hasta que me cansé y alargué mi mano como lo haría con su lengua un camaleón pero erré la suerte y se me escapó.

Ahora está dando vueltas, mientras escribo, alrededor de mis manos que os teclean y se posa en mis dedos que la alejan con su movimiento pero vuelve y vuelve. Salta de mi mano al ratón, del ratón al móvil y retorna a mis manos. Es pesadísima pero ya no puedo matarla.

Me alegro de no haberla matado. Cuando la veía trabajando sus palpos sobre el queso, tan delicada, tan tiernamente adolescente, buscando su alimento, me acordé de mi hija.

Y entonces sentí la verdad de que esta mosquita pequeña, de alas plateadas, haya nacido justo cuando está entrando el invierno, tal como mi hija que me busca cuando el frío rodea su vida.
Ahora está en la pantalla, recorriéndola línea a línea como si supiera leer.

Hoy dormiré a gusto porque he visto un pequeño trozo de vida.
Ojalá mañana siga en la cocina, ojalá mi hija siga en mi vida.
LA FEINA DEL DUC

Quan tothom dorm
el duc mira i pensa,
dins la nit,
girant el coll,
els ulls oberts
i les orellas despertas.

No sempre encerta
quan vola silenciosament
sobre la presa.

A vagades s'en va
sensa res a les urpes
peró freqüentment
torna al seu niu
amb quelcom que l'alimenta:
Una frase, una idea.
ÀPAT

Estan totes mortes las cloïsses que m'empaso
obertas, oferin-me les seves valvas femenines,
la seva carn salada.

Quant abans feia poc que respiraban
en el aigüa de la gerra acristal·lada,
les vaig posar dins d'un altre aigüa escalfada.

L'arrós que les acompanya es el pretexte
d'una gana hipòcritament al·limentària
que justifiqua el meu crim,
d'animal que no mata amb els dents,
que cuina alló del que s'alimenta,
i canvía la violència en cultura culinaria.

Tot i aixó, l'arrós estaba bó.
Som besties humanes
cruelment civilitzades.