miércoles, 9 de mayo de 2012

OLAS Y HAMBRE

Resulta curioso que a medida que nos vamos acercando a la muerte, que es una manera muy fea de hablar del envejecimiento, en vez de irnos aproximando unos a otros, nos aferramos a nuestra propia personalidad y exigimos un trato reverente a nuestra manera de ser. "Que si no hablo por teléfono de esas cosas", " Que ya nos veremos", "Que sin importame digo ¿Como estás?", "Haremos esto y lo otro (Sin considerar lo que haremos sin ti)", "¿Qué me dices, no te entiendo?, "Ah ¿Sí? ¿Tanto hace que no hemos hablado?", "Haz esto y aquello. Contamos contigo, campeón", y la peor de las preguntas: "¿Como te va?".

Pensaba que iba contigo, que lo sabías casi todo de mí porque somos náufragos de la vida y porque daría mi carne para que supervivieras.

Mis quejas son románticas porque ponen al hombre en tu centro, que es el mío, pero me temo que el humanismo haya periclitado.


lunes, 7 de mayo de 2012

PALAMEDES SOUSA LEE LA PRENSA VICTORIANA

(Antecedentes que no conoce Palamedes Sousa)

En la cueva hacía frío y en una de sus paredes ciertas frases, escritas quizá con piedras, con estilo cuneiforme, atrajeron la mirada del explorador. La luz de la antocha de su sirviente oscilaba con el aire cada vez más violento y al cabo se cansó de mirarlas. Nada entendía y la antorcha se apagó.

Flaterly Junior había mirado los signos con una copa de sherry en la mano mientras las frases se callaban esperando nuevos siglos hasta que la luz volviese.

Al no entender lo que señalaban aquellos signos no vió que tres-catorce-diecises ya había sido formulado cinco mil años antes del reinado del rey Jorge y sin abandonar su conciencia de pertenecer a su clase social, o precisamente por ello mismo, despreció lo que no entiendía. Sin siquiera con un mohín de disconformidad dió sus espaldas a las rocas que le gritaban una verdad que le haría inmortal si supiera verla y abandonó la tarea. Sus trabajadores comprendieron su desinterés y se dispersaron en busca de sus familias antes de que estallese la tormenta.

Rugìó el polvo en densísimas nubes ocres sobre las tiendas militares de grueso tejido sudanés y el hijo de los Flaterly se estiró en su cama mientras diseñaba en duermevela un campo de criket para enseñar tan delicado juego a los indígenas.

En aquella cueva cercana los murciélagos se despertaron agitados por el viento sucio que les azotaba pero se quedaron quietos pués la Luna todavía no se había presentado.

Tanta era la fuerza del viento que la copa y la botella, dentro de la tienda, se llenaban de arena así como la boca del teniencillo que roncaba temerariamente con la boca abierta dejando tras de sí su historia.

(Palamedes Sousa abre un períódico que ha comprado en el Rastro)

THE EVENING STANDARD - 19, July, 1932
"El teniente de su Majestad, Sir John Flaterly de los Flaterly de Shinian, doudécima generación desde Ricardo, de la quinta brigada de los Leones de Dalmacia, ha comunicado por correo a nuestro corresponsal en El Cairo que ha sido encontrado el cadáver de su hermano menor, teniente de nuestra Reina en unas remotas montañas que todavía no han sido cartografiadas por nuestro honorable ejército. No se han producido bajas. Sir Flaterly comenta que la actitud del cadaver era serena como corresponde a la dignidad de un coracero de su Majestad. A los piés de su lecho, sigue informando su abatido hermano, había una tablilla de pizarra donde aparece la siguiente frase que este periódico considera sumamente enigmática: "Ellos ya lo sabían, lo sabían". Seguiremos informando

miércoles, 2 de mayo de 2012

EL GRITO

Vi el mar, miré para otro lado y no le dije nada.
Vi la Luna, me quedé en silencio y no le dje nada.
Vi un árbol, pasé a su lado y no le dije nada.
Vi una niña llorando y no le dije nada.
Vi un mendigo que extendía su mano y no le dije nada.
Vi a un amigo humillando a otro mío y no le dije nada.
Vi a mi hijo crecer y no le dije nada.
Vi a mi doctor y no le dije nada.
Vi un perro abandonado y no le dije nada.
Vi un mensaje de mi amigo y no le dije nada.
Vi una gaviota comiendo una paloma y no le dije nada.
Vi a mi colega de trabajo lamiendo el culo a nuestro jefe y no le dije nada.
Vi una mujer borracha desesperada y no le dije nada.
Vi un hombre pegar a su hijo y no le dije nada.
Vi un policia escupir en el suelo y no le dije nada.
Vi a un pequeño empresario haciendo dinero negro y no le dije nada.
Vi un joven pidiendo en la calle y no le dije nada.
Vi el cadáver de mi madre y no le dije nada.
Vi un ladrón robando a un turista y no le dije nada.
Vi gritar a un tipo insultos contra las mujeres y no le dije nada.
Vi una anciana que no se atrevía a pasar la calle y no le dije nada.
Vi un camarero cansado que me puso un café a las once de la noche y no le dije nada.
Vi un coche que casi me atropella y al conductor no le dije nada.
Vi que mi periódico preferido decía sandeces y no le dije nada.

Vi una bandera y tras ella fuí gritando.

sábado, 28 de abril de 2012

Duc
Duc
POETA ENSIMISMADO

Aquel poeta se iluminaba a si mismo,
poniendo sus manos en actitud oferente
y esperaba recibir la inspiración,
al modo telúrico,
de un volcan que digiere su magma
por el tracto que le hará refulgir
y espantar a una comarca, a un país entero
y hacerle famoso.

El poeta era tan exigente con su estética
que lanzaba al olvido versos
que otros poetas hubieran recogido
y caían estos y aquellos por las laderas del olvido,
convertidos en frias y grises piedras
que le dificultaban el camino.

El poeta sabía lo que no debía escribir
y de tanto saber se iba olvidando
de los que esperaban sus versos.
Buscándose a si mismo
se olvidaba de los demás.

El poeta no era Narciso,
se llamaba como yo,
pero tanto era su deseo de perfeccción
que se quedó encantado de su propio silencio
y ni un verso valeroso produjo su ensimismamiento.

Once varas de tela
no son suficientes para un verso
si no entra en un pecho.

viernes, 27 de abril de 2012

PALAMEDES SOUSA Y LA NUEVA BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA

Mientras desayunaba, Palamedes Sousa desenfundó la tableta que le había traído su sobrina de los USA, "volvemos a la pizarra" pensó Palamedes Sousa cuando su sobrina le presentó el regalo y sus utilidades. Abrió en la tableta la portada de su periódico preferido y leyó sorprendido: "A causa de los resultados de las elecciones presidenciales en Francia dimite el jefe de gobierno de España". Se le cayeron unas gotas de café en la pantalla que procedió a ensuciarla con la servilleta que había usado para limpiarse los dedos del pringue del croissant. Resolvió el problema con papel de cocina húmedo y cuidadosamente con un dedo muy limpio tocó la pantalla sobre el icono del editorial que anunciaba: "Del árbol caido, todos harán leña". El periódico era muy conservador claro pero, tendencias aparte, lo que atrajo la atención de nuestro amigo fue la frase del título.

De edad provecta como era, a Palamedes Sousa se le dió por imaginarse que era un árbol, un árbol ya viejo que pronto yacería horizontalmente, al modo de los árboles, en terreno más frio que la salita en la que estaba disfrutando de su desayuno y anestesiando esos lúgrubes pensamientos se preguntó: "¿De donde viene esa frase". La tableta pareció detectar su inquietud mental y un diálogo se abrió: "¿En que estás pensando?", presentándole seductoramente un teclado táctil. Fue cuando Palamedes Sousa tecleó con un dedo, muy cuidadosamente, ARBOL CAIDA LEÑA. Nunca lo hubiera hecho.

Mister Google ásumió la duda y le presentó 134.374 resultados. Entre los primeros estaban una web cristiana de arrepentidos, otra de un erasmus enseñando locuciones españolas a foráneos, la tercera un corrido de Los Tigres del Norte - México -, la cuarta un reportaje de El País sobre la dimisión de Guardiola y la quinta ... una entrada al Refranero Multilingüe del Instituto Cervantes. Ya sabéis cual eligió.

A Palamedes Sousa le entró un frenesí ante tanta riqueza filológica y todavía está despierto mirando los centenares de acepciones que tiene la paremia que se le ocurrió escribir en la pantalla. Las hay en trece idiomas, todas con sus referencias literarias.

Creo que esta noche nuestro amigo Palamedes Sousa va a dormir bien poco pero lo que duerma estará coronado por una sonrisa.

jueves, 26 de abril de 2012

TIRANOS DEL SIGLO XXI

Consiguieron hacernos caminar cabizbajos
marcándonos el monótono paso sincopado de "Metrópolis",
convenciéndonos de que una desgracia inexorable
bloqueaba nuestros proyectos cívicos.

¿El ruido de nuestros pasos obedientes
no os recuerda el de otros cerca del matadero?

Se excitan sexualmente con el sufrimiento
de las masas que no tienen oportunidad
de abrazarse en momentos de placer
y su afrodisíaco son nuestras lágrimas.

Nada garantiza que podamos derrotarles
ya que su poder es ilimitado.
Solo nos queda la certeza de que
entre ellos comenzarán a devorarse.

Humillados, hundidos, derrotados
debemos prestar atención
al momento inevitable que su codicia
les lleve a destruirse entre si.

Será el momento en que
los pocos dientes que nos queden
muerdan la carne de los tiranos
pués el sufrimiento nos ha hecho fuertes.

Volverá a comenzar todo desde abajo
y será una fiesta del pueblo
pero debemos tener todo por escrito
para no olvidar, no tanto a los tiranos,
sino nuestros propios desaciertos.

jueves, 12 de abril de 2012

IRLANDA

"Se me hace muy raro que los periódicos
de hoy nada digan de mi amor por ti" ( Guillermo Urbizo).


Quisiera saber si todo lo que me rodea me pertenece,
si la felicidad que he sentido fue tan solo una ilusión,
tan solo el fruto de un instante sensible
o una aptitud de atención innata.

Fue curioso estar contigo
mientras me encontraba
conmigo mismo, saliendo de dos fuentes
el hombre joven y el viejo,
bajo tu mirada inocente
que intentaba comprender
la gran distancia que nos separaba.

Tu risa, tu alegría, escampaba las tormentas
de discusiones vanas y yo viejo como soy
me sentía tan joven como hace veintidos años
cuando estuve por aquí.

Te llamaría con los dulces nombres
que abundan en Irlanda:
Tara, Moher, Aran, Kenmare...
para tener siempre presente
mi pasado dentro de ti.

sábado, 10 de marzo de 2012

DELIBES REVISITADO
(Copla malvada)

Amanecen carámbanos
colgados de los olivos.
Son las lágrimas del frío
de la estepa castellana.

Las tórtolas ateridas
picoteaban semillas
de las matas congeladas
comiendo, bebían agua.

La niebla se levantaba
y también las palomitas
y con ellas mi mirada
con la escopeta apuntaba.

¡Que desplume afortunado!
Tres cayeron hacia el alba.
¡Corre Chimo, dije al perro!
Pasmado el perro, pues nada.

Tres perdices en la tierra,
un perro desobediente,
y un sillón que me esperaba
en el Norte de Castilla.
ESTAMPAS ROTAS

He bajado a comprar al supermercado cuatro cosas necesarias y al volver, ya en la acera de mi casa, delante de mí iba una chica de unos dieciocho años, toda ella negra. Negra su piel, negro el pelo, negros los pantalones, negro el gracioso gabán que llevaba. Un tipo como para fijarse, alta, espigada, un bolso negro en su mano derecha. De pronto vi que cojeaba violentamente y se me partió el corazón. Su pierna derecha no respondía a la cadencia que la izquierda le ofrecía. Su cojera era tan pronunciada que sus pasos parecian un esfuerzo titánico por seguir adelante. Ya tenía el corazón partido cuando además vi que entraba con su propia llave en la escalera donde hace años yo había vivido.

Me metí en la mia casi corriendo por la vergüenza de no tener esa gran dificultad con la que luchar toda la vida. Me sentí culpablemente mimado por la vida.

Instantes después recordé que Iris, mi hija, lleva una cadera de titanio desde los 29 años.

A veces desearías ser ciego para determinadas cosas
HIGINIO

1

Jubilado ya, antes ejercí de informático desde los orígenes de esa tecnología y siempre tuve sumo placer en escribir con concisión, arte y elegancia mis programas no solo para facilitar la vida a las máquinas y los usuarios si no también a otros programadores que tuvieran que corregirlos por si en algo me había equivocado.

Esa búsqueda de perfección la aprendí viendo y oyendo a mi padrino Higinio durante muchas tardes y bastantes noches cómo hacía zapatos. Zapatos hechos desde el alfa al omega, totalmente a mano mientras me lo iba explicando cuando yo tenia menos de doce años.

Yo no sabía en que trabajaba mi padre, solo le veía salir y entrar en casa vestido de militar pero mi padrino era otra cosa: Yo veía como de sus manos salían zapatos. Para mí fue el descubrimiento de una realidad.

Los zapatos de boda, las botas para el campo, los de baile, incluso los zuecos de madera. Las diversas calidades del cuero, la paciente tarea de batirlo hasta ablandarlo, el martillo apropiado para hacerlo, las cuchillas ¡ay las cuchillas!, las costuras, cuerdas y lazos... y muchas más cosas.

Higinio, campeón ciclista de Galicia en 1932 y reiterado desertor del ejército rebelde, putero y artesano que en los murmurios de la familia era poco menos que una bala perdida, plantó en mí uno de los pilares de mi vida: El gusto por el detalle en la obra bien acabada.

2

En su casa de Ferrol tenía una pequeña cuadra donde cada año crecía una cerda que compraba ya madurita en las ferias comarcales. Le ponía un nombre que siempre era María. Cada día daba manguerazos a la cerda y la cuadra. No extrañará si digo que la alimentaba divinamente. Cuando la cerda estaba en sazón, le hacía una foto con una Polaroid y a los pocos días ya era la cerda toda chorizos, jamones y secretos que regalaba a la familia. Las fotos las guardaba en su mesilla de noche, cada una con fecha y todas con el mismo nombre: María. ¡Qué perfección en los detalles!

y 3

La última foto de María data del año 1992 porque a finales del mismo, él que en su juventud se había jugado la vida como ciclista en las carreteras, murió atropellado por un coche al salir de casa. En Galicia las casas y las carreteras tienen una relación peligrosa por demasiado próxima.

Aquí no cuidó los detalles porque faltó una bicicleta para que su muerte fuese, además de triste como todas, gloriosa.