ESTAMPAS HERCULINAS - 02
¿AGUA?
Llueve... y ya no puedo decir que llueva sobre los neones de las tiendas de mi barrio, aquellas divertidas luces curvilíneas sacrificadas en el altar de la estupidez con apariencia de corrección energética que nos privó de las ilusiones visuales que sus artistas nos proporcionaban. Ya no hay artesanos cristaleros de bombillas. Ahora todo es diseño digital y economía. Lástima.
Al pasar los coches con sus luces, rompiendo toda sostenibilidad eco-sensible con sus múltiples consumos sin la belleza de los neones multiculores, reflejan una gran intensidad de lluvia que parece mucho menor entre las tinieblas que los separan entre sí en la permanente amenaza de deslizamiento y choque que pauta su movimiento temeroso hacia casa, todos sus conductores escuchando en sus radios aquello que quieren oir, alguno de ellos momentos antes de lisiarse.
Llueve. Parece agua.
martes, 23 de febrero de 2010
lunes, 22 de febrero de 2010
ESTAMPAS HERCULINAS - 01
DEPREDADOR
Chispea y hace viento. Llevo mi gabardina abierta como aquellos vaqueros crepusculares de "OK Corral", flotando tras de mí,
indiferentes, ella y yo, al azote del aire y la tenue lluvia que empaña mis gafas.
Corro el riesgo de no ver claramente y errar mi disparo.
Menos mal que no llevo revolver.
El viento me lleva hacia arriba por la calle de La Torre como aquellas esferas de sarmientos que se ven en las peliculas del Oeste Americano o al final de "El Gran Lebowski".
De momento he comprado unos anzuelos.
Los considero más deportivos que las balas.
Lo que ocurrirá ya se verá.
DEPREDADOR
Chispea y hace viento. Llevo mi gabardina abierta como aquellos vaqueros crepusculares de "OK Corral", flotando tras de mí,
indiferentes, ella y yo, al azote del aire y la tenue lluvia que empaña mis gafas.
Corro el riesgo de no ver claramente y errar mi disparo.
Menos mal que no llevo revolver.
El viento me lleva hacia arriba por la calle de La Torre como aquellas esferas de sarmientos que se ven en las peliculas del Oeste Americano o al final de "El Gran Lebowski".
De momento he comprado unos anzuelos.
Los considero más deportivos que las balas.
Lo que ocurrirá ya se verá.
sábado, 20 de febrero de 2010
POÉTICA DE BOLSILLO
REDUCCIÓN AL ABSURDO
Supongamos que estás bien.
En ese caso
1 - La luz de poniente, rebotando en ventanales
de edificios elegantes y que acaricia tu rostro,
arrebolaría tus mejillas mejor que dos copas
de buen vino albariño del cual sabemos que es sol concentrado.
2 - El espacio caótico de libertades que se te ofrece seductor,
satisfacería tu instinto de predador de nuevas sensaciones,
lo cual generaría aventura en tu día de caza.
3 - El silencio envolvente se te entrega
dispuesto a ser fecundado por ideas y sus ecos, que son las palabras,
dejándose llenar por las armónías que generan las voces
en el quieto estanque de la vida cotidiana.
Nos preguntamos
¿Tus mejillas están arreboladas?. Sí pero no por el Sol.
¿La aventura está presente?. Sí pero siempre es la misma.
¿Ha muerto el silencio?. Si pero solo a manos de mis obsesiones.
Ergo:
Estás bien jodido.
QUOD ERAT DEMONSTRATUM
REDUCCIÓN AL ABSURDO
Supongamos que estás bien.
En ese caso
1 - La luz de poniente, rebotando en ventanales
de edificios elegantes y que acaricia tu rostro,
arrebolaría tus mejillas mejor que dos copas
de buen vino albariño del cual sabemos que es sol concentrado.
2 - El espacio caótico de libertades que se te ofrece seductor,
satisfacería tu instinto de predador de nuevas sensaciones,
lo cual generaría aventura en tu día de caza.
3 - El silencio envolvente se te entrega
dispuesto a ser fecundado por ideas y sus ecos, que son las palabras,
dejándose llenar por las armónías que generan las voces
en el quieto estanque de la vida cotidiana.
Nos preguntamos
¿Tus mejillas están arreboladas?. Sí pero no por el Sol.
¿La aventura está presente?. Sí pero siempre es la misma.
¿Ha muerto el silencio?. Si pero solo a manos de mis obsesiones.
Ergo:
Estás bien jodido.
QUOD ERAT DEMONSTRATUM
miércoles, 10 de febrero de 2010
POÉTICA DE BOLSILLO
TEORIA DEL SOL ROTO
Todo va a terminar acabando en ignorancias prenatales.
Volveremos a ser lo mismo que no éramos.
No vale la pena implorar una condena inferior
diferida por ser la primera vez que vives.
Mejor no humillarse ante el destino
del polvo de los caminos que hará
inexistentes nuestros pasos.
Consuélate en la certeza
de que un dia el sol tambien morirá.
Me pregunto si es racional preocuparse por la muerte
y dedicar angustias a ello,
sabiendo el tamaño microscópico del tiempo
minúsculo del que disponemos.
Ese dia estaremos solos tú y yo viendo como el Sol se rompe.
Espera tan solo 6000 millones de años y comprenderás
algo de ese algo que siento.
Algo por ti más allá del tiempo.
TEORIA DEL SOL ROTO
Todo va a terminar acabando en ignorancias prenatales.
Volveremos a ser lo mismo que no éramos.
No vale la pena implorar una condena inferior
diferida por ser la primera vez que vives.
Mejor no humillarse ante el destino
del polvo de los caminos que hará
inexistentes nuestros pasos.
Consuélate en la certeza
de que un dia el sol tambien morirá.
Me pregunto si es racional preocuparse por la muerte
y dedicar angustias a ello,
sabiendo el tamaño microscópico del tiempo
minúsculo del que disponemos.
Ese dia estaremos solos tú y yo viendo como el Sol se rompe.
Espera tan solo 6000 millones de años y comprenderás
algo de ese algo que siento.
Algo por ti más allá del tiempo.
viernes, 5 de febrero de 2010
POÉTICA DE BOLSILLO
LA ÚLTIMA PLAYA
Al final todo es una playa donde, pequeñito como eras, te asombrabas con las cosas dejadas por las olas y las mareas. Adolescente y con la mente febril por los últimos relatos de Emilio Salgari sabías indubitativamente que esos pecios provenian de mares lejanos. Te veo recogiéndolos y oliéndolos. En alguno de ellos incluso presentiste una cierta violencia, un olor a sangre y tu corazón de joven se proyectaba en imágenes de audacia, arrojo y determinación, nobleza y victoria.
La vida de las playas es gigántescamente más duradera que la de los humanos y por eso hoy, al pasear nuevamente por aquella que parecia una amiga confidente renqueando un poco pues ya no eres el joven de antaño, ella sigue siendo la misma y hoy parece no decirte nada, está muda. Aquella playa que en tu juventud parecia dialogar contigo entregándote sus secretos hoy solo te presenta en su arena silenciosa varios objetos y tu corazón late más deprisa pués aunque el sonido de las olas de la playa ya no te digan nada, crees sentir nuevamente el regalo de las mareas, la sorpresa de la aventura. Sientes que todavía eres joven pués la arena es firme, el mar cadencioso y brillan objetos semiocultos en ella.
Y es justamente cuando observas aquel reloj que estuvo en tu pared medio enterrado y herrumboso, un colchón lleno de excrementos de gaviotas en el que habias amado a mujeres que ya no están, una mesa de madera noble que ha aguantado no sin cicratices decenas de temporales y discusiones sumergidas en las aguas del olvido. Una muñeca que regalaste a tu hija eones atrás. Un album de fotos borrosas donde las caras se difuminan y los paisajes parencen decorados expuestos a la lluvia, aquella caja de naranjas y unas llaves de una puerta que no recuerdas flotando entre las olas de la orilla pués el pomo que las reune es aquel trozo de madera que puliste con tus propias manos y llevaba inscrito su nombre que ahora eres incapaz de leer.
Te desnudas y penetras alegremente en el mar insoslayable del tiempo.
LA ÚLTIMA PLAYA
Al final todo es una playa donde, pequeñito como eras, te asombrabas con las cosas dejadas por las olas y las mareas. Adolescente y con la mente febril por los últimos relatos de Emilio Salgari sabías indubitativamente que esos pecios provenian de mares lejanos. Te veo recogiéndolos y oliéndolos. En alguno de ellos incluso presentiste una cierta violencia, un olor a sangre y tu corazón de joven se proyectaba en imágenes de audacia, arrojo y determinación, nobleza y victoria.
La vida de las playas es gigántescamente más duradera que la de los humanos y por eso hoy, al pasear nuevamente por aquella que parecia una amiga confidente renqueando un poco pues ya no eres el joven de antaño, ella sigue siendo la misma y hoy parece no decirte nada, está muda. Aquella playa que en tu juventud parecia dialogar contigo entregándote sus secretos hoy solo te presenta en su arena silenciosa varios objetos y tu corazón late más deprisa pués aunque el sonido de las olas de la playa ya no te digan nada, crees sentir nuevamente el regalo de las mareas, la sorpresa de la aventura. Sientes que todavía eres joven pués la arena es firme, el mar cadencioso y brillan objetos semiocultos en ella.
Y es justamente cuando observas aquel reloj que estuvo en tu pared medio enterrado y herrumboso, un colchón lleno de excrementos de gaviotas en el que habias amado a mujeres que ya no están, una mesa de madera noble que ha aguantado no sin cicratices decenas de temporales y discusiones sumergidas en las aguas del olvido. Una muñeca que regalaste a tu hija eones atrás. Un album de fotos borrosas donde las caras se difuminan y los paisajes parencen decorados expuestos a la lluvia, aquella caja de naranjas y unas llaves de una puerta que no recuerdas flotando entre las olas de la orilla pués el pomo que las reune es aquel trozo de madera que puliste con tus propias manos y llevaba inscrito su nombre que ahora eres incapaz de leer.
Te desnudas y penetras alegremente en el mar insoslayable del tiempo.
miércoles, 3 de febrero de 2010
POÉTICA DE BOLSILLO
TRES VOCES, TRES EXPERIENCIAS
El búho mira hacia uno y otro lado girando sigilosamente su emplumado cuello de búho viejo intentando reconocer en la negrura de la noche algún que otro objeto reconocible diferente a la cambiante esfera lunar compañera eterna de su perpleja mirada bifronte.
Desde el árbol en el que ejecuta sus rítmicos parpadeos miopes le parece reconocer entre otros aquel en el cual pasó tantas noches de similares lunas apostado silenciosamente a la espera de atrapar alguna esperanza que aliviara su estómago vacío de felicidad, ahíto de desesperaciones.
El búho viejo, sabio y tímido como és, refrena el impulso de volar porque sabe que las ramas de aquel árbol ya no le pertenecen y en él ya no existe si no tan solo el hueco de sus antíguas esperanzas.
Es cuando el búho publica su queja que se oye en la soledad oscura del bosque la voz de un niño: "Mira papá, se oye el canto de un búho" y el guardabosques le responde "No es un canto hijo, es que nos dice que ya es hora de volver a casa. Vamos".
TRES VOCES, TRES EXPERIENCIAS
El búho mira hacia uno y otro lado girando sigilosamente su emplumado cuello de búho viejo intentando reconocer en la negrura de la noche algún que otro objeto reconocible diferente a la cambiante esfera lunar compañera eterna de su perpleja mirada bifronte.
Desde el árbol en el que ejecuta sus rítmicos parpadeos miopes le parece reconocer entre otros aquel en el cual pasó tantas noches de similares lunas apostado silenciosamente a la espera de atrapar alguna esperanza que aliviara su estómago vacío de felicidad, ahíto de desesperaciones.
El búho viejo, sabio y tímido como és, refrena el impulso de volar porque sabe que las ramas de aquel árbol ya no le pertenecen y en él ya no existe si no tan solo el hueco de sus antíguas esperanzas.
Es cuando el búho publica su queja que se oye en la soledad oscura del bosque la voz de un niño: "Mira papá, se oye el canto de un búho" y el guardabosques le responde "No es un canto hijo, es que nos dice que ya es hora de volver a casa. Vamos".
POÉTICA DE BOLSILLO
SEGUNDAS REBAJAS
¿Como administrar los colores?. ¿Como elegir una apariencia que te distinga?. ¿Como jugar con la óptica para ganar una presencia social?. ¿Como estar entre los humanos siendo diferente?
Hoy en la ronda del Outeiro, un barrio popular y lejano del centro de mi ciudad, buscaba una prenda que le gustara a mi amada si me presentaba con ella y vi un ser vestido de negro, con grandes bolsas de viaje negras, de paso pausado y lento y tan negra, negrísima su cara, que por un momento pensé que caminaba de espaldas.
Y creo que mi ilusión no fue equivocada. Creo que ese ser humano que vi escásamente seis segundos era un ser aguantando un mundo que le daba la espalda. Un Titán negro y bello de paso cadencioso repartiendo artículos ilegales entre sus congéneres.
Llovía mucho tal como quizá en su tierra pero con un frío desacostumbrado para su piel.
Sin pensar en colores adquirí la prenda que más sensualidad y calidez me ofreció. Ojalá le guste.
Esa prenda, ese negro y yo estamos de rebajas.
SEGUNDAS REBAJAS
¿Como administrar los colores?. ¿Como elegir una apariencia que te distinga?. ¿Como jugar con la óptica para ganar una presencia social?. ¿Como estar entre los humanos siendo diferente?
Hoy en la ronda del Outeiro, un barrio popular y lejano del centro de mi ciudad, buscaba una prenda que le gustara a mi amada si me presentaba con ella y vi un ser vestido de negro, con grandes bolsas de viaje negras, de paso pausado y lento y tan negra, negrísima su cara, que por un momento pensé que caminaba de espaldas.
Y creo que mi ilusión no fue equivocada. Creo que ese ser humano que vi escásamente seis segundos era un ser aguantando un mundo que le daba la espalda. Un Titán negro y bello de paso cadencioso repartiendo artículos ilegales entre sus congéneres.
Llovía mucho tal como quizá en su tierra pero con un frío desacostumbrado para su piel.
Sin pensar en colores adquirí la prenda que más sensualidad y calidez me ofreció. Ojalá le guste.
Esa prenda, ese negro y yo estamos de rebajas.
martes, 26 de enero de 2010
POÉTICA DE BOLSILLO
EL FRACASO DE LAS LEYENDAS - ÍCARO
Si deseo alzar el vuelo suicida
para quemarme, no quiero arrastrar a nadie conmigo,
mejor me alejo volando,
mientras la cera arde acercándome a mi mismo,
perdiendo sustentación , torbellinándome en una caída
de espirales erráticas, limpias de llantos,
en un silencio continuo de caida matemática
llenando el aire de plumas chamuscadas
sabiendo que me ganaré gentilmente
el trofeo de un respiro. El último.
EL FRACASO DE LAS LEYENDAS - ÍCARO
Si deseo alzar el vuelo suicida
para quemarme, no quiero arrastrar a nadie conmigo,
mejor me alejo volando,
mientras la cera arde acercándome a mi mismo,
perdiendo sustentación , torbellinándome en una caída
de espirales erráticas, limpias de llantos,
en un silencio continuo de caida matemática
llenando el aire de plumas chamuscadas
sabiendo que me ganaré gentilmente
el trofeo de un respiro. El último.
POÉTICA DE BOLSILLO
EL FRACASO DE LAS LEYENDAS - PENELOPE
LÁGRIMAS RESBALANDO SOBRE OJERAS DESCONCHADAS POR EL LLANTO TARACEAN TELARAÑAS PARA ATRAPAR LAS PENAS , ENCAPULLARLAS Y ADORMECERLAS...
Tejo por la noche un sudario de versos
y cada mañana me rompo los dedos
desgajando y tirando a la basura mi alma que va en ellos.
Quizá desee lo que no sé, quizá anhele lo que ignoro
quizá por eso me entretengo en tejer como una araña
una tela pegajosa donde queden atrapadas mis dudas.
Quizá deba confesarme que espero el retorno de Ulises
para entregarme a su sabor marino a su fuerza a su experiencia.
EL FRACASO DE LAS LEYENDAS - PENELOPE
LÁGRIMAS RESBALANDO SOBRE OJERAS DESCONCHADAS POR EL LLANTO TARACEAN TELARAÑAS PARA ATRAPAR LAS PENAS , ENCAPULLARLAS Y ADORMECERLAS...
Tejo por la noche un sudario de versos
y cada mañana me rompo los dedos
desgajando y tirando a la basura mi alma que va en ellos.
Quizá desee lo que no sé, quizá anhele lo que ignoro
quizá por eso me entretengo en tejer como una araña
una tela pegajosa donde queden atrapadas mis dudas.
Quizá deba confesarme que espero el retorno de Ulises
para entregarme a su sabor marino a su fuerza a su experiencia.
POÉTICA DE BOLSILLO
NAI ESPERANDO O FILLO
Certamente non e veridade que a bruma haia de ser sempre do xeito deprimente. Ben e certo que isa e a súa natureza mais todo depende de saber falar con ela sobre os recordos que deixou na infancia do que se sente “abrumado”. Aquela climatoloxía que levas dentro desde pequeno.
Unha curiosade e decatarse de que o tempo que fai agora semexa mais quente que o tempo de entón. O que pasa e que agora estamos mais protexidos po la coraza dos anos percorridos e pola confortabilidade de un mundo mais rico.
Istos dias, onte sen ir mais lonxe, facía un día do inferno mais non pola calor, mais polo vento, a néboa e a choiva. Baixava eu pola rúa do que fora o meu colexio da infancia e sentía que cando era mozo, semellaba facer moito mais frio. Daquel tempo lembro noites mais escuras, non había tantas farolas com oxe, a miña roupa era moito mais pobre e meu corpo non tiña tanta graxa. Mais o vento, a néboa, a choiva e o fredo semellán-me igualiños que daquela.
Vai ser cando pensei no pensamento que encabeza ista reflexión: O inverno do Noroeste no e necesariamente deprimente si sabes falar con ele con a lingua materna dos nenos pobres e valentes que superaban o medo das ruas galernadas, correndo na escuridade camiño do lar onde a nai preparaba unha caldeira de ágoa quente. Aínda estou a sobrevivir pola aquela calor que levo dentro de min.
Ate outra.
NAI ESPERANDO O FILLO
Certamente non e veridade que a bruma haia de ser sempre do xeito deprimente. Ben e certo que isa e a súa natureza mais todo depende de saber falar con ela sobre os recordos que deixou na infancia do que se sente “abrumado”. Aquela climatoloxía que levas dentro desde pequeno.
Unha curiosade e decatarse de que o tempo que fai agora semexa mais quente que o tempo de entón. O que pasa e que agora estamos mais protexidos po la coraza dos anos percorridos e pola confortabilidade de un mundo mais rico.
Istos dias, onte sen ir mais lonxe, facía un día do inferno mais non pola calor, mais polo vento, a néboa e a choiva. Baixava eu pola rúa do que fora o meu colexio da infancia e sentía que cando era mozo, semellaba facer moito mais frio. Daquel tempo lembro noites mais escuras, non había tantas farolas com oxe, a miña roupa era moito mais pobre e meu corpo non tiña tanta graxa. Mais o vento, a néboa, a choiva e o fredo semellán-me igualiños que daquela.
Vai ser cando pensei no pensamento que encabeza ista reflexión: O inverno do Noroeste no e necesariamente deprimente si sabes falar con ele con a lingua materna dos nenos pobres e valentes que superaban o medo das ruas galernadas, correndo na escuridade camiño do lar onde a nai preparaba unha caldeira de ágoa quente. Aínda estou a sobrevivir pola aquela calor que levo dentro de min.
Ate outra.
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