POÉTICA DE BOLSILLO
SOLO UN HOMBRE
La rabia que contaminaba todo su ser le enfurecía el ánimo. En aquella calurosa madrugada Álvaro trastabillaba sus pasos por un asfalto moteado de viejos chicles negros que le ayudaban a mantener la vertical aunque otros mucho más pegajosos le sometian a arriesgados ejercicios de funambulista para no caer en medio de la calle donde paseaban putas y turistas, perros y policias, raterillos y algún cineasta de icógnito buscando escenarios castizos para sus películas de moda.
Álvaro iba bien bebido, mucho. El mundo era una estafa. ¿Como es que el alcohol no le había pacificado? ¿Por qué era tal como era? ¿Acaso no quisiera ser de otra manera? ¿Por qué estaba tan solo? ¿Lo estaba de verdad o solo lo sentía así?
La luz amarilla de las farolas como un torrente humillante de orines iluminaban su sudor de animal que sin saber por qué, se siente acorralado.
Estas preguntas se iba haciendo Álvaro del cual solo sabemos que se creía poeta y que había decidido volver sobre sus pasos cuando escuchó, a la vuelta de una esquina las siguientes palabras:
- Dame lo del payo, cabrona
- Hay mi amor pero si ya te lo dí todo. Déjame alguna plata para la pensión.
Álvaro dobló por última vez una esquina.
- Oye maricona de mierda trabajas para mí.
- Pero por favor regístrame. Te lo he dado todo.
La semi-hembra se arrojó a los piés del chulo reclamando parte del mercadeo y éste comenzó a patearla con métodos aprendidos en cárceles lejanas.
Álvaro iba bebido, era su destino. Corriendo a trompicones se echó sobre el sicario y comenzó a darle bofetadas.
- Vete a tu país cabrón de mierda. Deja tranquila a esta mujer.
Mientras la navaja salía de su pecho y era arrojada a una alcantarilla Álvaró pensó ¿Quien me habrá empujado a meterme en esto?
Lo último que Álvaro oyó fué el llanto de una mujer.
- Aquí Platón 34. Tenemos un 045 en la Rambla del Raval. Cambio.
viernes, 2 de julio de 2010
miércoles, 23 de junio de 2010
POÉTICA DE BOLSILLO
OBJETOS VOLANTES IDENTIFICADOS
Aquella tarde el cielo amenazaba lluvia y Álvaro no lloraba aunque estaba a punto de hacerlo. Ambos se contenían.
Las juveniles manos de Álvaro intervenían sobre su cuerpo en busca de una mínima felicidad. Satisfecho al fin, ejecutó el ritual del delincuente que borra sus huellas sintiendo un vacío que no supo identificar. Años más tarde sabría que era el sabor de los deseos satisfechos.
Tenía diecisiete años y le habían roto la oreja con un plato de porcelana barata en presencia de su madre y su hermana.
Álvaro había suspendido en sus estudios. Todos los Álvaros del mundo no eran conscientes de la enorme carga simbólica de crecimiento y progreso que representaban para sus padres. La inusitada violencia le sorprendió dejándole perplejo sin defensas ni siquiera para sentir rabia y sin oportunidad de defenderse.
El padre de Álvaro estaba acostumbrado a obedecer y aplicarse extremadamente en las tareas que le encomendaban gentes con galones más valorados que los que llevaba en su chaqueta de subalterno. Llegó a creer ingenuamente que los galones más coloridos y gruesos - no digamos ya las medallas - representaban la magnitud del valor, nobleza e inteligencia de quienes los poseían.
Ya por entonces las ciencias comenzaban a saber que del mantenimiento de esa creencia irreal - esfuerzo noble e ingénuo - provenía la rabia por él mismo desconocida.
Así que la trayectoria del plato con restos de lentejas estuvo matemáticamente determinada por la integral de las frustraciones de todos los presentes en aquella escena doméstica de un día lluvioso de Junio y se produjo la infausta colisión con la desprevenida oreja izquierda de Álvaro.
¿De que crees que va la vida, chaval?. Esa era la lección.
Sangrando por la oreja Álvaro entró en el pequeño cuarto de baño, cerró con pestillo y el cuento vuelve a comenzar.
OBJETOS VOLANTES IDENTIFICADOS
Aquella tarde el cielo amenazaba lluvia y Álvaro no lloraba aunque estaba a punto de hacerlo. Ambos se contenían.
Las juveniles manos de Álvaro intervenían sobre su cuerpo en busca de una mínima felicidad. Satisfecho al fin, ejecutó el ritual del delincuente que borra sus huellas sintiendo un vacío que no supo identificar. Años más tarde sabría que era el sabor de los deseos satisfechos.
Tenía diecisiete años y le habían roto la oreja con un plato de porcelana barata en presencia de su madre y su hermana.
Álvaro había suspendido en sus estudios. Todos los Álvaros del mundo no eran conscientes de la enorme carga simbólica de crecimiento y progreso que representaban para sus padres. La inusitada violencia le sorprendió dejándole perplejo sin defensas ni siquiera para sentir rabia y sin oportunidad de defenderse.
El padre de Álvaro estaba acostumbrado a obedecer y aplicarse extremadamente en las tareas que le encomendaban gentes con galones más valorados que los que llevaba en su chaqueta de subalterno. Llegó a creer ingenuamente que los galones más coloridos y gruesos - no digamos ya las medallas - representaban la magnitud del valor, nobleza e inteligencia de quienes los poseían.
Ya por entonces las ciencias comenzaban a saber que del mantenimiento de esa creencia irreal - esfuerzo noble e ingénuo - provenía la rabia por él mismo desconocida.
Así que la trayectoria del plato con restos de lentejas estuvo matemáticamente determinada por la integral de las frustraciones de todos los presentes en aquella escena doméstica de un día lluvioso de Junio y se produjo la infausta colisión con la desprevenida oreja izquierda de Álvaro.
¿De que crees que va la vida, chaval?. Esa era la lección.
Sangrando por la oreja Álvaro entró en el pequeño cuarto de baño, cerró con pestillo y el cuento vuelve a comenzar.
martes, 15 de junio de 2010
POÉTICA DE BOLSILLO
BOSQUE LÁCTEO
Tengo 61 años y debería estar tranquilo, es más y lo és, me gustaría estarlo pero si nunca busqué un futuro debo aceptar que se presente sin condiciones impuestas, ni maneras a mi gusto. El futuro es medianamente educado pues cuando llega se descubre pero no pide permiso.
Tomemos las cosas tal como son y olvidémosnos de la infancia, no vaya a ponerme nervioso porque sienta que las amenazas se acercan susurrando entre ellas planes contra mí y que no me dejarán disfrutar ni si quiera de un pequeño y sensible tiempo libre de preocupaciones y dudas tenebrosas por última vez.
Es propio de los seres humanos sentir unas crueles risas lejanas cuando se interrogan a si mismos, su pequeño atisbo de realidad, eso es lo que ahora mismo estoy oyendo.
Y es que todo es una prueba actoral en un escenario cutre y mal iluminado donde somos rechazados sistemáticamente pués el jurado está presidido por la dama celosa en la que todos pensamos.
En una rama del árbol de las desesperaciones aquí me tenéis, espantando mis miedos con el canto nocturno del búho en el bosque lácteo de vuestras pantallas.
BOSQUE LÁCTEO
Tengo 61 años y debería estar tranquilo, es más y lo és, me gustaría estarlo pero si nunca busqué un futuro debo aceptar que se presente sin condiciones impuestas, ni maneras a mi gusto. El futuro es medianamente educado pues cuando llega se descubre pero no pide permiso.
Tomemos las cosas tal como son y olvidémosnos de la infancia, no vaya a ponerme nervioso porque sienta que las amenazas se acercan susurrando entre ellas planes contra mí y que no me dejarán disfrutar ni si quiera de un pequeño y sensible tiempo libre de preocupaciones y dudas tenebrosas por última vez.
Es propio de los seres humanos sentir unas crueles risas lejanas cuando se interrogan a si mismos, su pequeño atisbo de realidad, eso es lo que ahora mismo estoy oyendo.
Y es que todo es una prueba actoral en un escenario cutre y mal iluminado donde somos rechazados sistemáticamente pués el jurado está presidido por la dama celosa en la que todos pensamos.
En una rama del árbol de las desesperaciones aquí me tenéis, espantando mis miedos con el canto nocturno del búho en el bosque lácteo de vuestras pantallas.
jueves, 20 de mayo de 2010
POÉTICA DE BOLSILLO
INCENDIO EN LA DISCOTECA
Las ideas convocan a las palabras a una fiesta
en la cual habían prometido una pasarela llena de aplausos
pero era una trampa pues al poco aquellas gritaron fuego
y estas comenzaron a deslizarse por los oscuros pasillos del pánico
sin encontrar la salida, abandonándose unas a otras
en un puro instinto de supervivencia.
En esa oscuridad se separaron para siempre
caca, culo y pis, amigos y eternos,
amor y deseo, agua y dulce, bondad e inteligencia,
y millares de tríos y parejas de palabras
buscaban cada una por sí mismas su propia salvación.
El silencio ya llegaba hasta el techo
y las palabras fueron muriendo solitariamente
de una en una en el espantable caos mudo
de aquel local esférico con forma de planeta.
Veo a muchas de ellas moribundas, pisadas por las otras,
muertas de asfixia y aplastamiento
mientras suenan las alarmas
por las ausencias del amor y del talento
ya que las puertas de mis labios siguen cerradas
y las palabras siguen muriendo.
EPÍLOGO
Orbitando lánguidamente en el espacio
esperan su hora las imágenes,
fascinadas ellas ¿Quién lo iba a decir?
por el incendio y el atropello de las palabras
que ya comienzan a oler a carne chamuscada
del sentido, de la metáfora.
La escena se funde en negro
mientras una le dice a otra:
Valemos por mil de ellas.
INCENDIO EN LA DISCOTECA
Las ideas convocan a las palabras a una fiesta
en la cual habían prometido una pasarela llena de aplausos
pero era una trampa pues al poco aquellas gritaron fuego
y estas comenzaron a deslizarse por los oscuros pasillos del pánico
sin encontrar la salida, abandonándose unas a otras
en un puro instinto de supervivencia.
En esa oscuridad se separaron para siempre
caca, culo y pis, amigos y eternos,
amor y deseo, agua y dulce, bondad e inteligencia,
y millares de tríos y parejas de palabras
buscaban cada una por sí mismas su propia salvación.
El silencio ya llegaba hasta el techo
y las palabras fueron muriendo solitariamente
de una en una en el espantable caos mudo
de aquel local esférico con forma de planeta.
Veo a muchas de ellas moribundas, pisadas por las otras,
muertas de asfixia y aplastamiento
mientras suenan las alarmas
por las ausencias del amor y del talento
ya que las puertas de mis labios siguen cerradas
y las palabras siguen muriendo.
EPÍLOGO
Orbitando lánguidamente en el espacio
esperan su hora las imágenes,
fascinadas ellas ¿Quién lo iba a decir?
por el incendio y el atropello de las palabras
que ya comienzan a oler a carne chamuscada
del sentido, de la metáfora.
La escena se funde en negro
mientras una le dice a otra:
Valemos por mil de ellas.
miércoles, 19 de mayo de 2010
POÉTICA DE BOLSILLO
SENSE SABER DE QUE VA TOT AIXÓ
L'humor es necessari
i si em fan mal els set dies de la setmana
ahuría de posarme devant d'un mirall
i fer-me una fotografía.
Cuan la dolor fugi, cansada i sense haver aconseguit llur objetiu,
podré mirar la meva tortura antiga
i m'en riuré del passat que fracassà en el seu obscur desitg d'enfossar-me:
No hi a mal que duri més que jo mateix.
No es pas dolent fer taules amb la vida.
SENSE SABER DE QUE VA TOT AIXÓ
L'humor es necessari
i si em fan mal els set dies de la setmana
ahuría de posarme devant d'un mirall
i fer-me una fotografía.
Cuan la dolor fugi, cansada i sense haver aconseguit llur objetiu,
podré mirar la meva tortura antiga
i m'en riuré del passat que fracassà en el seu obscur desitg d'enfossar-me:
No hi a mal que duri més que jo mateix.
No es pas dolent fer taules amb la vida.
jueves, 13 de mayo de 2010
jueves, 6 de mayo de 2010
lunes, 3 de mayo de 2010
POÉTICA DE BOLSILLO
LA EXTERNACIONAL
ENCARE NO ES LA NOSTRE HORA,
PLOREM PEL TEMPS QUE ESDEVINDRÀ.
LA FORÇA SEMPRE SERÀ FORTE
I TOT EMPITJORARÀ.
ENS ESPEREN MOLTES MÉS MISÈRIES
I SEREM ESSENT ELS SEUS ESCLAUS.
LA TERRA ES DE QUI LA COMPRA
I DELS FILLS DELS AMOS DE LES CLAUS.
LES CANÇONS MAI ENS SALVARÀN
NI LES SENYERES FETAS D'OR I FLAMES
PERQUE SI VOLS ALLÓ QUE RECLAMES
PREPARAT PER UN BÓ LEVIATÀN.
NOMÉS ACABAREM LA TIRANÍA
DEIXANT ELS DINERS DE COSTAT
COVERTINT L'OR EN PUTA MERDA
QUE EN EL FONS AIXÓ ES EL QUE ESTÀ.
CONSUMISTES DEL MON SENCER
DONEU L'APARENÇA DE VENÇUTS,
LLAUREU TOMBES A LA TERRA,
ENSORREU ELS SEUS ESCUTS
SOTA CINC CAPES DE TERRA,
I LES COSES OFERIDAS
D'UN MERCAT QUE ELLS MATEIXOS HAN CREAT
PER TENIR SES MANS EN NOSTRES VIDES.
AQUESTA LLUITA MAI ACABARÀ
DONCS SON INSACIABLES ELS CAIMANS
I LA BANCA INTERNACIONAL SERÀ...
LA ETERNA TIRANÍA DELS HUMANS
LA EXTERNACIONAL
ENCARE NO ES LA NOSTRE HORA,
PLOREM PEL TEMPS QUE ESDEVINDRÀ.
LA FORÇA SEMPRE SERÀ FORTE
I TOT EMPITJORARÀ.
ENS ESPEREN MOLTES MÉS MISÈRIES
I SEREM ESSENT ELS SEUS ESCLAUS.
LA TERRA ES DE QUI LA COMPRA
I DELS FILLS DELS AMOS DE LES CLAUS.
LES CANÇONS MAI ENS SALVARÀN
NI LES SENYERES FETAS D'OR I FLAMES
PERQUE SI VOLS ALLÓ QUE RECLAMES
PREPARAT PER UN BÓ LEVIATÀN.
NOMÉS ACABAREM LA TIRANÍA
DEIXANT ELS DINERS DE COSTAT
COVERTINT L'OR EN PUTA MERDA
QUE EN EL FONS AIXÓ ES EL QUE ESTÀ.
CONSUMISTES DEL MON SENCER
DONEU L'APARENÇA DE VENÇUTS,
LLAUREU TOMBES A LA TERRA,
ENSORREU ELS SEUS ESCUTS
SOTA CINC CAPES DE TERRA,
I LES COSES OFERIDAS
D'UN MERCAT QUE ELLS MATEIXOS HAN CREAT
PER TENIR SES MANS EN NOSTRES VIDES.
AQUESTA LLUITA MAI ACABARÀ
DONCS SON INSACIABLES ELS CAIMANS
I LA BANCA INTERNACIONAL SERÀ...
LA ETERNA TIRANÍA DELS HUMANS
miércoles, 28 de abril de 2010
POÉTICA DE BOLSILLO
EL AMOR
Su alma es tan blanca que casi todos
bajamos avergonzados la mirada
y entre los buenos, reconocemos
el privilegio de ser deslumbrados
por el aura de su sencillez primitiva
que le dota, sin buscarlo,
del don de la gloria de los dioses.
Entre los que sostuvieron su mirada
estuve yo, ignorante de mi propio destino
pero eso lo sé hoy porque anteriormente
me resultaba difícil ser yo mismo
mientras su resplandor me inundaba.
El amor tiene formas que no sabe reconocer el deseo
y por más que sientas que sigues tu camino
puedes tener la desconocida suerte
de que te ofrezca la solución a tu apetito
e ignores la ofrenda de un alimento
que te haría descansar al final de tu camino.
Sabiendo que eres afortunado por no haber muerto
al mirarlo de frente , persisten en ti múltiples dudas
mucho más estúpidas que la que te propone:
¿Sabes amar?, te pregunta el que te ciega.
Y, sí, sabes que no sabes amar
y tienes miedo de decir la verdad
y te remueves inquieto ante el oráculo
que dirá la verdad de lo que ocultas:
“Pequeño mío, lo que tienes es miedo”.
EL AMOR
Su alma es tan blanca que casi todos
bajamos avergonzados la mirada
y entre los buenos, reconocemos
el privilegio de ser deslumbrados
por el aura de su sencillez primitiva
que le dota, sin buscarlo,
del don de la gloria de los dioses.
Entre los que sostuvieron su mirada
estuve yo, ignorante de mi propio destino
pero eso lo sé hoy porque anteriormente
me resultaba difícil ser yo mismo
mientras su resplandor me inundaba.
El amor tiene formas que no sabe reconocer el deseo
y por más que sientas que sigues tu camino
puedes tener la desconocida suerte
de que te ofrezca la solución a tu apetito
e ignores la ofrenda de un alimento
que te haría descansar al final de tu camino.
Sabiendo que eres afortunado por no haber muerto
al mirarlo de frente , persisten en ti múltiples dudas
mucho más estúpidas que la que te propone:
¿Sabes amar?, te pregunta el que te ciega.
Y, sí, sabes que no sabes amar
y tienes miedo de decir la verdad
y te remueves inquieto ante el oráculo
que dirá la verdad de lo que ocultas:
“Pequeño mío, lo que tienes es miedo”.
POÉTICA DE BOLSILLO
DESGARROS
Desgarro es una fea palabra castellana
que sin embargo lleva una carga poética enorme dentro.
Huele al polvillo invisible que aventa la rotura
de una tela fiel y antígua, una tela muy usada
una segunda piel que más que acariciarte a ti tú la acariciabas.
Todo desgarro produce una desvelación,
una exhibición de lo que había debajo del tejido,
entre las costuras de su herida
frecuentemente supura una realidad inesperada.
Comprendo a los jóvenes que llevan pantalones desgarrados,
rotos estratégicamente,
enseñando la piel de unas piernas
que ellos ya saben, tan jóvenes, que no sostienen nada.
Si por desgarros fuera sería el más joven de todos
pués de tantos tejidos que mi cuerpo está hecho,
sin hablar los de mi alma, todos están desgarrados.
Y siendo como soy, a veces deseo desprenderme de los harapos
y mostrarme desnudo con todas mis pústulas perfumando
los alrededores con sus aromas premonitorios
de los licores en los que se diulirán todos mis tejidos
en la oscuridad de una caja abandonada,
o, si pudiera evitarlo, en el humo de una universidad
porque al final serviría para enseñar algo a esos jóvenes desgreñados
que después de utilizarme saldrian a la calle a vivir
su protesta desgarrada.
DESGARROS
Desgarro es una fea palabra castellana
que sin embargo lleva una carga poética enorme dentro.
Huele al polvillo invisible que aventa la rotura
de una tela fiel y antígua, una tela muy usada
una segunda piel que más que acariciarte a ti tú la acariciabas.
Todo desgarro produce una desvelación,
una exhibición de lo que había debajo del tejido,
entre las costuras de su herida
frecuentemente supura una realidad inesperada.
Comprendo a los jóvenes que llevan pantalones desgarrados,
rotos estratégicamente,
enseñando la piel de unas piernas
que ellos ya saben, tan jóvenes, que no sostienen nada.
Si por desgarros fuera sería el más joven de todos
pués de tantos tejidos que mi cuerpo está hecho,
sin hablar los de mi alma, todos están desgarrados.
Y siendo como soy, a veces deseo desprenderme de los harapos
y mostrarme desnudo con todas mis pústulas perfumando
los alrededores con sus aromas premonitorios
de los licores en los que se diulirán todos mis tejidos
en la oscuridad de una caja abandonada,
o, si pudiera evitarlo, en el humo de una universidad
porque al final serviría para enseñar algo a esos jóvenes desgreñados
que después de utilizarme saldrian a la calle a vivir
su protesta desgarrada.
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