POÉTICA DE BOLSILLO
FELICES VACACIONES
AÑO 2007
“Pero por favor - dijo el director de la sucursal - ustedes nos están pidiendo una hipoteca de 120.000€ para pagar su piso cuando nuestro tasador nos dice que su valor de mercado es de 300.000€. Por supuesto que se la vamos a dar en las mismas condiciones aunque, eso sí, en vez de 20 años serán 35. La amortización mensual será la misma y los intereses seguirán la misma regla del EuroIbor de la que hemos hablado. Así que ustedes están de suerte porque dispondrán de una cantidad sobrante para muebles, coche y viajes por ejemplo. Confiamos en ustedes que son trabajadores de empresas serias y confiamos en su compromiso. Nuestro banco está para ayudarles.¿Qué les parece?”
El marido miró a la mujer y ella rehuyó su mirada.
Los dos firmaron.
AÑO 2008
El matrimonio era feliz. Por fin tenían una casa en la que residir ámpliamente con sus dos hijas. El barrio era perfecto y en el garaje dormía un Toyota Prius híbrido, no en vano ambos eran de la corriente ecologista. Todos estaban morenos pues habían ido de vacaciones a Cancún, los cuatro, con una oferta financiada por el mismo banco.
La mujer había dejado de trabajar para dedicarse más a su familia y a la casa que era grande, una asistenta a día completo les cobraría casi tanto como lo que ella ganaba. Eso le permitía estar más tiempo con sus hijas mientras el marido cada día trabajaba mucho pues la empresa lo ocupaba unas cuantas horas más diariamente sin aumentarle el sueldo. Le dijeron que era imprescindible para el futuro de la empresa competir con más productividad. Llegaba a casa a las nueve de la noche con las baterías del Prius casi agotadas en las retenciones de la autopista y muy agotado él también.
Hubieron tres pequeños inconvenientes aquel año y fueron que el convenio de la empresa del marido se firmó con un incremento del 1% del salario base bruto, el EuroIbor subió un 3% y los precios del consumo doméstico aproximadamente un 5,5%. Pero en fin, su salario era suficiente para aguantar las diferencias aunque tendrían que olvidarse de ir a Eurodisney en compañía de la familia del concejal de Urbanismo, vecinos suyos. La celebración del octavo cumpleaños de las gemelas habría de ser más sencilla.
AÑO 2009
Fue ese año cuando la empresa del marido declaró un reajuste laboral mediante el cual prescindía entre muchos otros de él para salvar la mitad de los puestos de trabajo. Se encontró en casa con poco más de 35.000€ correspondientes a la indemnización por los años trabajados y con 43 de edad. Sintió miedo.
También fue el año en que el EuroIbor volvió a subir; esta vez un 3,4%.
Entre la hipoteca, los plazos del coche, los del viaje a Cancún y los recibos domésticos que habían subido un 18% en relación a dos años antes, la pareja comenzó a vislumbrar que allá por septiembre iría escasa de dinero.
AÑO 2010
En Marzo ya les habían cortado el teléfono – y el ADSL, claro – las gemelas protestaron por no tener acceso a Internet pero sus padres vendieron el Prius por 4.500€ y pudieron pagar agua, gas y electricidad durante seis meses sin embargo no pudieron pagar la hipoteca.
Cuatro meses después el banco les comunicó que lamentándolo mucho, por instancias judiciales, habían embargado sus pequeños fondos además de las cuotas del paro del señor aunque dejando el equivalente al salario mínimo interprofesional sin embargar, aproximadamente unos 600 €.
Cuando les llegó el extracto bancario de Octubre los dos lo leyeron, el marido miró a la mujer y ella le devolvió una mirada de animal atrapado.
Por Navidades les llegó la notificación de desahucio. El marido dijo: “Mujer no pasa nada nos quedamos sin casa pero dejamos de deber dinero. Nos vamos todos a la de tus padres y de paso que los cuidamos esperamos tiempos mejores”.
Ella rehuyó su mirada y bajando la cabeza pensaba en el nuevo colegio que tendrían que buscar para sus hijas.
A finales de Diciembre se celebró el juicio de desahucio en donde el mismo tasador de hacía tres años valoró el piso en 120.000€ apoyándose en las nuevas realidades descendentes del mercado. Con lo cual la pareja además de retornar el piso, seguía endeudada con el banco en la cantidad de 194.000 € pues, “Señoría, tal como le adjunto en este documento, los incrementos interanuales del EuroIbor y las penalizaciones por demora en los pagos suman esa cantidad”, dijo el abogado del banco y su Señoría estuvo de acuerdo.
AÑO 2011
Los suegros del marido estaban contentos de poder ayudar en su vieja y gran casa a su hija, su marido y las dos nietas pues la pensión que ambos recibian eran suficientes para una vida austera pero tranquila para todos ellos. Las chapuzas que el marido realizaba iban dando más o menos para pagar la deuda pendiente.
Fue cuando el EuroIbor se desbocó hasta el 5% y coincidiendo con la congelación de las pensiones efectuada por el Gobierno, las gemelas también comenzaron a preocuparse. "Están raros", se decían.
El marido miró a la mujer que tomando en sus manos el bote de arsénico y la botella de agua que aquel le ofreció, se dirigió a la habitación donde jugaban las niñas. Su marido iba detrás llevando cuatro vasos de plástico.
El director de la sucursal se disponía a emprender sus vacaciones cuando en la pantalla le saltó el aviso de la compañía de seguros con la que trabajaban: "Adjuntamos documentación del óbito de sus clientes 234499588473 y 234499588513. Confirmen datos para proceder a las compensaciones contratadas en póliza AVZ20071203-BCN".
Leyó el documento adjunto, dio su conformidad y se despidió de sus empleados hasta Septiembre.
jueves, 20 de enero de 2011
domingo, 16 de enero de 2011
POÉTICA DE BOLSILLO
RA
Se han puesto de acuerdo todos los relojes del planeta
en cambiar simultáneamente de estado en momentos determinados
que llaman segundos.
Ya me gustaría que las mujeres y los hombres
que sufren su tiranía también se pusieran de acuerdo
en cosas más humanas que marcar todos a la vez el paso.
Los relojes se precian de tener una esfera
pero es una esfera plana, oximorón donde los haya,
y la nuestra es más complicada pues parece ser
de la misma forma que una duda:
Sólida redondez de tres dimensiones y muy pesada.
Los relojes se intentan adaptar a nuestra verdadera
topología esférica y no han tenido más remedio que acudir
al patético invento de los husos horarios
que vienen a ser nuevas fronteras para establecer
no ya la diferencia del origen involuntario
o de la patria amable que solo es un campo o una ciudad,
y, como dijo el poeta, siempre una infancia,
sino la diferencia entre poderosos y esclavos.
Propongo una revolución pragmática,
sin utopías engañosas: No podemos derogar la cruel marcha
empecinada hacia delante del tiempo
pero podríamos acabar con todos los relojes
siendo puntuales tan solo por instinto y respeto a la cita,
liberar nuestras muñecas del ritmo sincopado que las rodea,
disfrutando de la lentitud y la contemplación,
sin sincronizarnos con las temporadas del mercado
y sin tantas otras cosas que, por evidentes, me da pereza comentaros.
Propongo que solo haya un único reloj: El sol.
RA
Se han puesto de acuerdo todos los relojes del planeta
en cambiar simultáneamente de estado en momentos determinados
que llaman segundos.
Ya me gustaría que las mujeres y los hombres
que sufren su tiranía también se pusieran de acuerdo
en cosas más humanas que marcar todos a la vez el paso.
Los relojes se precian de tener una esfera
pero es una esfera plana, oximorón donde los haya,
y la nuestra es más complicada pues parece ser
de la misma forma que una duda:
Sólida redondez de tres dimensiones y muy pesada.
Los relojes se intentan adaptar a nuestra verdadera
topología esférica y no han tenido más remedio que acudir
al patético invento de los husos horarios
que vienen a ser nuevas fronteras para establecer
no ya la diferencia del origen involuntario
o de la patria amable que solo es un campo o una ciudad,
y, como dijo el poeta, siempre una infancia,
sino la diferencia entre poderosos y esclavos.
Propongo una revolución pragmática,
sin utopías engañosas: No podemos derogar la cruel marcha
empecinada hacia delante del tiempo
pero podríamos acabar con todos los relojes
siendo puntuales tan solo por instinto y respeto a la cita,
liberar nuestras muñecas del ritmo sincopado que las rodea,
disfrutando de la lentitud y la contemplación,
sin sincronizarnos con las temporadas del mercado
y sin tantas otras cosas que, por evidentes, me da pereza comentaros.
Propongo que solo haya un único reloj: El sol.
jueves, 13 de enero de 2011
POÉTICA DE BOLSILLO
ALIEN
Dijiste que no importaba que tuviera solo dos piernas
y tan solo también dos brazos mientras me acariciabas
con todos tus tentáculos.
Recuerdo claramente que insististe en que
eran mis ojos los que te servían para conocerme
y que te gustaba lo que veías en su interior.
No sé como te encontré pero conseguiste cambiar
una pesadilla en un sueño amable y pacificador.
Al despertar estaba calmado y satisfecho
sabiendo que existes en algún lugar del Universo.
Tus cinco ojos maravillosos,
tus doce tentáculos y la cálida empatía que desprendes
me hace sentir niño querido y soñar en estrellas binarias
con planetas donde los soles no se ponen nunca y no existe la noche,
y donde estoy seguro que vives entre los tuyos
y que dispones del sueño diurno para comunicarte conmigo mientras dormimos
tú entre luces permanentes y yo entre lunas a veces ocultas.
Sé que también eres hija del tiempo.
Soñemos juntos y esperemos esa hora deliciosa e indeterminada que nos une.
Cada vez que veo a alguien muy distinto a mí por la calle
me acuerdo de ti y echándote de menos le regalo una sonrisa.
Me dijiste tu nombre, por el cual te conocen
los que viven a tu lado y lo he olvidado
de tan difícil que le resulta pronunciarlo
a un humano.
Te espero esta noche, estaremos en contacto.
Dejo esto escrito en la nube de la que nos hemos dotado los humanos
por si algún día tu especie decide visitarnos y constaten
que hubo un terráqueo que te quiso y te apreció
más allá de las distancias morfológicas, del tiempo y del espacio.
ALIEN
Dijiste que no importaba que tuviera solo dos piernas
y tan solo también dos brazos mientras me acariciabas
con todos tus tentáculos.
Recuerdo claramente que insististe en que
eran mis ojos los que te servían para conocerme
y que te gustaba lo que veías en su interior.
No sé como te encontré pero conseguiste cambiar
una pesadilla en un sueño amable y pacificador.
Al despertar estaba calmado y satisfecho
sabiendo que existes en algún lugar del Universo.
Tus cinco ojos maravillosos,
tus doce tentáculos y la cálida empatía que desprendes
me hace sentir niño querido y soñar en estrellas binarias
con planetas donde los soles no se ponen nunca y no existe la noche,
y donde estoy seguro que vives entre los tuyos
y que dispones del sueño diurno para comunicarte conmigo mientras dormimos
tú entre luces permanentes y yo entre lunas a veces ocultas.
Sé que también eres hija del tiempo.
Soñemos juntos y esperemos esa hora deliciosa e indeterminada que nos une.
Cada vez que veo a alguien muy distinto a mí por la calle
me acuerdo de ti y echándote de menos le regalo una sonrisa.
Me dijiste tu nombre, por el cual te conocen
los que viven a tu lado y lo he olvidado
de tan difícil que le resulta pronunciarlo
a un humano.
Te espero esta noche, estaremos en contacto.
Dejo esto escrito en la nube de la que nos hemos dotado los humanos
por si algún día tu especie decide visitarnos y constaten
que hubo un terráqueo que te quiso y te apreció
más allá de las distancias morfológicas, del tiempo y del espacio.
miércoles, 12 de enero de 2011
POÉTICA DE BOLSILLO
LA ISLA
Pasó mucho del tiempo que me ha sido otorgado hasta que supe que el agua del mar tenía el sabor de tus lágrimas.
Sorprendido por ese descubrimiento miré a mi alrededor y comprendí que era una isla rodeada por todas partes de agua salada que en forma de pequeñas olas venían a morir en mis playas con un mudo gemido final.
Después de tantos años aprendí la gramática del tiempo verbal del futuro perfecto: "Serás llanto y no más, pero llanto compartido.".
Fue cuando mi isla, su duna y yo desaparecimos bajo las aguas y me uní a ti en el océano inabarcable del tiempo.
LA ISLA
Pasó mucho del tiempo que me ha sido otorgado hasta que supe que el agua del mar tenía el sabor de tus lágrimas.
Sorprendido por ese descubrimiento miré a mi alrededor y comprendí que era una isla rodeada por todas partes de agua salada que en forma de pequeñas olas venían a morir en mis playas con un mudo gemido final.
Después de tantos años aprendí la gramática del tiempo verbal del futuro perfecto: "Serás llanto y no más, pero llanto compartido.".
Fue cuando mi isla, su duna y yo desaparecimos bajo las aguas y me uní a ti en el océano inabarcable del tiempo.
lunes, 10 de enero de 2011
POÉTICA DE BOLSILLO
EL TIEMPO
Paciencia... el tiempo es un aliado que suele suavizar las aristas de la vida aunque ya sabemos que nos traicionará en el último suspiro, ausentándose, derogando el presente de indicativo del verbo ser. Aún entonces una paciencia, ya inhumana, será necesaria para soportar la eternidad.
EL TIEMPO
Paciencia... el tiempo es un aliado que suele suavizar las aristas de la vida aunque ya sabemos que nos traicionará en el último suspiro, ausentándose, derogando el presente de indicativo del verbo ser. Aún entonces una paciencia, ya inhumana, será necesaria para soportar la eternidad.
jueves, 6 de enero de 2011
POÉTICA DE BOLSILLO
NOCHE DE REYES
Digo que estamos vivos y ya es suficiente regalo.
En esta noche de celofanes, las ilusiones se encierran en paquetes cuidadosamente sellados cuyo destino es ser violados. Debería haber una agencia de mensajería para el otro lado.
Danos tu regalo sin envolver, directamente en la mano. Danos la promesa de que intentarás vivir un poquito más de tiempo con nosotros aunque ello nos comprometa a vigilar tus cordiales latidos cotidianos, aconsejarte si hace falta y a compartir hasta el fin nuestra amistad.
Gracias.
NOCHE DE REYES
Digo que estamos vivos y ya es suficiente regalo.
En esta noche de celofanes, las ilusiones se encierran en paquetes cuidadosamente sellados cuyo destino es ser violados. Debería haber una agencia de mensajería para el otro lado.
Danos tu regalo sin envolver, directamente en la mano. Danos la promesa de que intentarás vivir un poquito más de tiempo con nosotros aunque ello nos comprometa a vigilar tus cordiales latidos cotidianos, aconsejarte si hace falta y a compartir hasta el fin nuestra amistad.
Gracias.
lunes, 27 de diciembre de 2010
POÉTICA DE BOLSILLO
AUTOFAGIA
El Duc tiene los ojos configurados para la visión nocturna aunque no dispone de la tecnología del camaleón que los mueve independientemente, lo cual representa una frontera no alcanzada ni por el Búho ni tan siquiera por el tan evolucionado género humano y, si lo pensamos bien, es un precioso enigma neurológico.
Nocturno depredador nato, Duc se aburre al no ver ni un ratón ni un topo, ni siquiera un gusano apetecible y decide autofagocitarse. Considera que él es una buena pieza y que alimentarse de sí mismo, deconstruyendo su ser, conformará una deliciosa tautología gastronómica: Ser, gozar y morir.
Se come, se gusta y desaparece.
AUTOFAGIA
El Duc tiene los ojos configurados para la visión nocturna aunque no dispone de la tecnología del camaleón que los mueve independientemente, lo cual representa una frontera no alcanzada ni por el Búho ni tan siquiera por el tan evolucionado género humano y, si lo pensamos bien, es un precioso enigma neurológico.
Nocturno depredador nato, Duc se aburre al no ver ni un ratón ni un topo, ni siquiera un gusano apetecible y decide autofagocitarse. Considera que él es una buena pieza y que alimentarse de sí mismo, deconstruyendo su ser, conformará una deliciosa tautología gastronómica: Ser, gozar y morir.
Se come, se gusta y desaparece.
viernes, 24 de diciembre de 2010
ACONTECIMIENTOS
FELICITACION NAVIDEÑA DE 2010
En recuerdo de Carlos Humet, incinerado ayer, primer colega muerto del equipo de jóvenes que hicimos nacer la informática en Barcelona por los entonces calendarios de los años setenta.
Como físico y cosmólogo aficionado que soy persistentemente desde los 17 años - pues fue cuando leí a Poincaré - me he dado cuenta, tan tarde como después de 62, que mi vida se mide por la vueltas alrededor de la estrella que llamamos Sol.
Lo que esa afición provocó en muchos curiosos de las estructuras del universo y los átomos fue una reverente aceptación del "Deus ex machina". En mí - por el contrario - instaló la idea de mi presencia actual en un universo que existe desde hace 13.700 millones de años como algo imposible de evitar por encima incluso del deseo de mis progenitores. Alguien como yo, como vosotros, existiríamos sin duda; solo era cuestión de tiempo, de años. Años que no existían aún como tales como concepto pues nuestro Sol tardó 8.200 de aquellos años hipotéticos en aparacer y nosotros un poquito más hasta llamar año al tiempo de un giro solar. Complicado asunto éste de hacer retroceder nuestras medidas de tiempo a tiempos en los que no existían los patrones para evaluarlas. Cuanto más escribo más se refleja la complejidad del concepto tiempo.
Soy, con vosotros y todos los seres vivientes, consecuencia del ineluctable proceso que la materia recorre por saberse a si misma.
Pronto no estaremos en ese tiovivo estelar. Sea lo que sea, el tiempo tiene un carácter poco prógido. Es un dato constatable experimentalmente. Se mida en vueltas o se mida en fracciones bimillonarias de esas vueltas, llamadas segundos. Cuando ya llevas unas cuantas – ya no eres joven - sabes que eso que pueda ser el tiempo todavía no sabes lo que es pero conoces su principal atributo: Escasez.
Los relojes no miden el tiempo, solo se comparan con otros relojes. Nuestro reloj primordial es el Sol pero lo que llamamos tiempo nadie sabe lo que es.
Todas las religiones trascendentales dan una respuesta dogmática al problema de nuestra existencia dentro de eso que llamamos tiempo. Y es que el tiempo nos da miedo, mucho miedo.
Yo estoy con el maestro José Saramago: “Hoy estamos y mañana no. Es simple”.
Felices fiestas
FELICITACION NAVIDEÑA DE 2010
En recuerdo de Carlos Humet, incinerado ayer, primer colega muerto del equipo de jóvenes que hicimos nacer la informática en Barcelona por los entonces calendarios de los años setenta.
Como físico y cosmólogo aficionado que soy persistentemente desde los 17 años - pues fue cuando leí a Poincaré - me he dado cuenta, tan tarde como después de 62, que mi vida se mide por la vueltas alrededor de la estrella que llamamos Sol.
Lo que esa afición provocó en muchos curiosos de las estructuras del universo y los átomos fue una reverente aceptación del "Deus ex machina". En mí - por el contrario - instaló la idea de mi presencia actual en un universo que existe desde hace 13.700 millones de años como algo imposible de evitar por encima incluso del deseo de mis progenitores. Alguien como yo, como vosotros, existiríamos sin duda; solo era cuestión de tiempo, de años. Años que no existían aún como tales como concepto pues nuestro Sol tardó 8.200 de aquellos años hipotéticos en aparacer y nosotros un poquito más hasta llamar año al tiempo de un giro solar. Complicado asunto éste de hacer retroceder nuestras medidas de tiempo a tiempos en los que no existían los patrones para evaluarlas. Cuanto más escribo más se refleja la complejidad del concepto tiempo.
Soy, con vosotros y todos los seres vivientes, consecuencia del ineluctable proceso que la materia recorre por saberse a si misma.
Pronto no estaremos en ese tiovivo estelar. Sea lo que sea, el tiempo tiene un carácter poco prógido. Es un dato constatable experimentalmente. Se mida en vueltas o se mida en fracciones bimillonarias de esas vueltas, llamadas segundos. Cuando ya llevas unas cuantas – ya no eres joven - sabes que eso que pueda ser el tiempo todavía no sabes lo que es pero conoces su principal atributo: Escasez.
Los relojes no miden el tiempo, solo se comparan con otros relojes. Nuestro reloj primordial es el Sol pero lo que llamamos tiempo nadie sabe lo que es.
Todas las religiones trascendentales dan una respuesta dogmática al problema de nuestra existencia dentro de eso que llamamos tiempo. Y es que el tiempo nos da miedo, mucho miedo.
Yo estoy con el maestro José Saramago: “Hoy estamos y mañana no. Es simple”.
Felices fiestas
lunes, 20 de diciembre de 2010
POÉTICA DE BOLSILLO
APRENDIENDO
Cuando llegó a aquel país mirando al mar sintió que se la habian cambiado. Si alguna vez había tenido la idea de un lago, lo que estaba ante él justamente la representaba: Minúsculas y perezosas olas morían en una playa de arena gruesa mancillada por millares de huellas humanas y la ausente marea que tapizaba dos veces al día las playas de su tierra natal haciendo renacer el milagro de una virginidad. Comprendió que estaba en un mundo nuevo.
Por entonces no sabía nada del Mediterráneo y en su salvaje inocencia, lo comparaba con el Atlántico.
Años más tarde supo ver el amanecer sobre el mar, el vuelo matinal de las aves migratorias, las cañas de las marismas a contraluz y la serenidad matutina que no tenía el mar de su infancia, más que bravo, bronco.
Aprendió a amar las cualidades del Levante sin enfrentarlas a las del Poniente.
Aprendió a no comparar.
Incluso pudo experimentar que ese mar, al cual al principio le llamó despectivamente lago, podía ser tan taimado y digno de respeto como su Océano natal.
Más años después, entre llanuras de tierra y lejos del mar, volvió a sentir el respeto que exigen los paisajes que tanto le gustaban. Donde las lomas son olas, donde los barrancos son resacas violentas de la tierra que se parte, donde el silencio es tan impresionante como la puesta de un Sol, donde las montañas espantan a los mortales tanto como la mar arbolada. El planeta en fin, dotado de una longevidad extrema, ante la cual Palamedes Sousa se sentía una chispa, un encantamiento, una fábula, una ficción, un visitante atolondrado por la belleza sin ser parte de ella. Sintió que el Universo no le necesitaba.
Hubo pues un día en el que reconoció la enorme e implacable belleza que le rodeaba.
Así que desapareció como una chispa, protestando con un levísimo gemido.
APRENDIENDO
Cuando llegó a aquel país mirando al mar sintió que se la habian cambiado. Si alguna vez había tenido la idea de un lago, lo que estaba ante él justamente la representaba: Minúsculas y perezosas olas morían en una playa de arena gruesa mancillada por millares de huellas humanas y la ausente marea que tapizaba dos veces al día las playas de su tierra natal haciendo renacer el milagro de una virginidad. Comprendió que estaba en un mundo nuevo.
Por entonces no sabía nada del Mediterráneo y en su salvaje inocencia, lo comparaba con el Atlántico.
Años más tarde supo ver el amanecer sobre el mar, el vuelo matinal de las aves migratorias, las cañas de las marismas a contraluz y la serenidad matutina que no tenía el mar de su infancia, más que bravo, bronco.
Aprendió a amar las cualidades del Levante sin enfrentarlas a las del Poniente.
Aprendió a no comparar.
Incluso pudo experimentar que ese mar, al cual al principio le llamó despectivamente lago, podía ser tan taimado y digno de respeto como su Océano natal.
Más años después, entre llanuras de tierra y lejos del mar, volvió a sentir el respeto que exigen los paisajes que tanto le gustaban. Donde las lomas son olas, donde los barrancos son resacas violentas de la tierra que se parte, donde el silencio es tan impresionante como la puesta de un Sol, donde las montañas espantan a los mortales tanto como la mar arbolada. El planeta en fin, dotado de una longevidad extrema, ante la cual Palamedes Sousa se sentía una chispa, un encantamiento, una fábula, una ficción, un visitante atolondrado por la belleza sin ser parte de ella. Sintió que el Universo no le necesitaba.
Hubo pues un día en el que reconoció la enorme e implacable belleza que le rodeaba.
Así que desapareció como una chispa, protestando con un levísimo gemido.
ACONTECIMIENTOS
TRON
Josep Lluis Soteras era alto y pelirrojo, excelente representante de la fisonomía celta, su gran altura, mayor que la mía, atraía el interés de las gaviotas por su aspecto de árbol acogedor, su barba rojiza ofrecía los nidos donde los besos familiares ponían sus frutos y su frente despejada ofrecía la luz de un día de primavera entreverada por las dudas que a todos nos acompañan. Sus pantalones en el 86, todavía eran de pana y sus labios rubicundos diseñados para palabras suaves. Sus ojos marinos no eran metálicos, desprendían inteligencia y sus manos, balanceándose como mariposas alrededor del cuerpo, claramente buscaban otras manos. Era tal y como me hubiera gustado ser.
Soteras y yo hacíamos un buen equipo de ventas en informática que aun no se llamaba así, avanzada. Nos apasionaba la tecnología y nos gustaba la ciencia-ficción y no digamos la cerveza. Vivía en el Maresme y tenía esposa y dos hijas de las cuales me hablaba constantemente. Yo vivía en Les Corts y tenía esposa y una hija y también le hablaba de ellas. Ëramos amigos sin saberlo y a mí me gustaba cogerlo del brazo.
Un día, a eso de las tres de la tarde, salimos de la empresa Camiones Ebro, ya desaparecida, en la Zona Franca y que intentaban usar el diseño en tres dimensiones gráficas para sus camiones. Nosotros les ofrecimos las prestaciones de un super-ordenador que Fujitsu había diseñado: Un Perking Elmer, nombre de un científico americano, que ejecutaba la por entonces enorme cantidad de diez millones de operaciones elementales por segundo. La empresa de Perking Elmer por aquellos días estaba fabricando también la gran lente del observatorio extraterreste satelital Hubble. Cierto es que el espejo salió con estrabismo y hubo que hacer un viaje espacial para corregirlo pero nos ha dado hasta ahora las mejores fotografías del universo profundo.
Al salir de Motor Ibérica, bastante contentos por nuestro trabajo, donde por cierto me golpeó duramente la cabeza la barrera del parking que bajaba justo cuando yo pasaba, atontado me quedé, pasamos por delante de un gran cine en la Zona Franca en el que proyectaban “TRON”. Los dos sabíamos que los efectos digitales de aquella película estaban hechos con un Perking Elmer 9600. Faltaban escasamente veinte minutos así que tomamos un bocadillo, dos cervezas y entramos.
Era el desgraciado año de 1986 y creo también que era Marzo.
Como técnicos que éramos nos gustaron mucho los efectos digitales y como cinéfilos tampoco supimos verle muchas carencias al argumento. Nos gustó.
Salimos del cine con afán propagandista: Andreu, Kim, Xavi tenian que verla. Nos confabulamos para ello.
Mientras yo estaba disfrutando profesionalmente, aquel año murió Tomás el catorce de Abril, también Pilar el dia diez de Mayo y Soteras el veintitrés de Julio de un tumor cerebral.
No fuí a su entierro. ¿Para qué?
Estos días de 2010 estrenan una nueva versión de TRON que dicen que es muy buena. ¿Quien vendrá conmigo a verla?.
TRON
Josep Lluis Soteras era alto y pelirrojo, excelente representante de la fisonomía celta, su gran altura, mayor que la mía, atraía el interés de las gaviotas por su aspecto de árbol acogedor, su barba rojiza ofrecía los nidos donde los besos familiares ponían sus frutos y su frente despejada ofrecía la luz de un día de primavera entreverada por las dudas que a todos nos acompañan. Sus pantalones en el 86, todavía eran de pana y sus labios rubicundos diseñados para palabras suaves. Sus ojos marinos no eran metálicos, desprendían inteligencia y sus manos, balanceándose como mariposas alrededor del cuerpo, claramente buscaban otras manos. Era tal y como me hubiera gustado ser.
Soteras y yo hacíamos un buen equipo de ventas en informática que aun no se llamaba así, avanzada. Nos apasionaba la tecnología y nos gustaba la ciencia-ficción y no digamos la cerveza. Vivía en el Maresme y tenía esposa y dos hijas de las cuales me hablaba constantemente. Yo vivía en Les Corts y tenía esposa y una hija y también le hablaba de ellas. Ëramos amigos sin saberlo y a mí me gustaba cogerlo del brazo.
Un día, a eso de las tres de la tarde, salimos de la empresa Camiones Ebro, ya desaparecida, en la Zona Franca y que intentaban usar el diseño en tres dimensiones gráficas para sus camiones. Nosotros les ofrecimos las prestaciones de un super-ordenador que Fujitsu había diseñado: Un Perking Elmer, nombre de un científico americano, que ejecutaba la por entonces enorme cantidad de diez millones de operaciones elementales por segundo. La empresa de Perking Elmer por aquellos días estaba fabricando también la gran lente del observatorio extraterreste satelital Hubble. Cierto es que el espejo salió con estrabismo y hubo que hacer un viaje espacial para corregirlo pero nos ha dado hasta ahora las mejores fotografías del universo profundo.
Al salir de Motor Ibérica, bastante contentos por nuestro trabajo, donde por cierto me golpeó duramente la cabeza la barrera del parking que bajaba justo cuando yo pasaba, atontado me quedé, pasamos por delante de un gran cine en la Zona Franca en el que proyectaban “TRON”. Los dos sabíamos que los efectos digitales de aquella película estaban hechos con un Perking Elmer 9600. Faltaban escasamente veinte minutos así que tomamos un bocadillo, dos cervezas y entramos.
Era el desgraciado año de 1986 y creo también que era Marzo.
Como técnicos que éramos nos gustaron mucho los efectos digitales y como cinéfilos tampoco supimos verle muchas carencias al argumento. Nos gustó.
Salimos del cine con afán propagandista: Andreu, Kim, Xavi tenian que verla. Nos confabulamos para ello.
Mientras yo estaba disfrutando profesionalmente, aquel año murió Tomás el catorce de Abril, también Pilar el dia diez de Mayo y Soteras el veintitrés de Julio de un tumor cerebral.
No fuí a su entierro. ¿Para qué?
Estos días de 2010 estrenan una nueva versión de TRON que dicen que es muy buena. ¿Quien vendrá conmigo a verla?.
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