miércoles, 2 de mayo de 2012

EL GRITO

Vi el mar, miré para otro lado y no le dije nada.
Vi la Luna, me quedé en silencio y no le dje nada.
Vi un árbol, pasé a su lado y no le dije nada.
Vi una niña llorando y no le dije nada.
Vi un mendigo que extendía su mano y no le dije nada.
Vi a un amigo humillando a otro mío y no le dije nada.
Vi a mi hijo crecer y no le dije nada.
Vi a mi doctor y no le dije nada.
Vi un perro abandonado y no le dije nada.
Vi un mensaje de mi amigo y no le dije nada.
Vi una gaviota comiendo una paloma y no le dije nada.
Vi a mi colega de trabajo lamiendo el culo a nuestro jefe y no le dije nada.
Vi una mujer borracha desesperada y no le dije nada.
Vi un hombre pegar a su hijo y no le dije nada.
Vi un policia escupir en el suelo y no le dije nada.
Vi a un pequeño empresario haciendo dinero negro y no le dije nada.
Vi un joven pidiendo en la calle y no le dije nada.
Vi el cadáver de mi madre y no le dije nada.
Vi un ladrón robando a un turista y no le dije nada.
Vi gritar a un tipo insultos contra las mujeres y no le dije nada.
Vi una anciana que no se atrevía a pasar la calle y no le dije nada.
Vi un camarero cansado que me puso un café a las once de la noche y no le dije nada.
Vi un coche que casi me atropella y al conductor no le dije nada.
Vi que mi periódico preferido decía sandeces y no le dije nada.

Vi una bandera y tras ella fuí gritando.

sábado, 28 de abril de 2012

Duc
Duc
POETA ENSIMISMADO

Aquel poeta se iluminaba a si mismo,
poniendo sus manos en actitud oferente
y esperaba recibir la inspiración,
al modo telúrico,
de un volcan que digiere su magma
por el tracto que le hará refulgir
y espantar a una comarca, a un país entero
y hacerle famoso.

El poeta era tan exigente con su estética
que lanzaba al olvido versos
que otros poetas hubieran recogido
y caían estos y aquellos por las laderas del olvido,
convertidos en frias y grises piedras
que le dificultaban el camino.

El poeta sabía lo que no debía escribir
y de tanto saber se iba olvidando
de los que esperaban sus versos.
Buscándose a si mismo
se olvidaba de los demás.

El poeta no era Narciso,
se llamaba como yo,
pero tanto era su deseo de perfeccción
que se quedó encantado de su propio silencio
y ni un verso valeroso produjo su ensimismamiento.

Once varas de tela
no son suficientes para un verso
si no entra en un pecho.

viernes, 27 de abril de 2012

PALAMEDES SOUSA Y LA NUEVA BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA

Mientras desayunaba, Palamedes Sousa desenfundó la tableta que le había traído su sobrina de los USA, "volvemos a la pizarra" pensó Palamedes Sousa cuando su sobrina le presentó el regalo y sus utilidades. Abrió en la tableta la portada de su periódico preferido y leyó sorprendido: "A causa de los resultados de las elecciones presidenciales en Francia dimite el jefe de gobierno de España". Se le cayeron unas gotas de café en la pantalla que procedió a ensuciarla con la servilleta que había usado para limpiarse los dedos del pringue del croissant. Resolvió el problema con papel de cocina húmedo y cuidadosamente con un dedo muy limpio tocó la pantalla sobre el icono del editorial que anunciaba: "Del árbol caido, todos harán leña". El periódico era muy conservador claro pero, tendencias aparte, lo que atrajo la atención de nuestro amigo fue la frase del título.

De edad provecta como era, a Palamedes Sousa se le dió por imaginarse que era un árbol, un árbol ya viejo que pronto yacería horizontalmente, al modo de los árboles, en terreno más frio que la salita en la que estaba disfrutando de su desayuno y anestesiando esos lúgrubes pensamientos se preguntó: "¿De donde viene esa frase". La tableta pareció detectar su inquietud mental y un diálogo se abrió: "¿En que estás pensando?", presentándole seductoramente un teclado táctil. Fue cuando Palamedes Sousa tecleó con un dedo, muy cuidadosamente, ARBOL CAIDA LEÑA. Nunca lo hubiera hecho.

Mister Google ásumió la duda y le presentó 134.374 resultados. Entre los primeros estaban una web cristiana de arrepentidos, otra de un erasmus enseñando locuciones españolas a foráneos, la tercera un corrido de Los Tigres del Norte - México -, la cuarta un reportaje de El País sobre la dimisión de Guardiola y la quinta ... una entrada al Refranero Multilingüe del Instituto Cervantes. Ya sabéis cual eligió.

A Palamedes Sousa le entró un frenesí ante tanta riqueza filológica y todavía está despierto mirando los centenares de acepciones que tiene la paremia que se le ocurrió escribir en la pantalla. Las hay en trece idiomas, todas con sus referencias literarias.

Creo que esta noche nuestro amigo Palamedes Sousa va a dormir bien poco pero lo que duerma estará coronado por una sonrisa.

jueves, 26 de abril de 2012

TIRANOS DEL SIGLO XXI

Consiguieron hacernos caminar cabizbajos
marcándonos el monótono paso sincopado de "Metrópolis",
convenciéndonos de que una desgracia inexorable
bloqueaba nuestros proyectos cívicos.

¿El ruido de nuestros pasos obedientes
no os recuerda el de otros cerca del matadero?

Se excitan sexualmente con el sufrimiento
de las masas que no tienen oportunidad
de abrazarse en momentos de placer
y su afrodisíaco son nuestras lágrimas.

Nada garantiza que podamos derrotarles
ya que su poder es ilimitado.
Solo nos queda la certeza de que
entre ellos comenzarán a devorarse.

Humillados, hundidos, derrotados
debemos prestar atención
al momento inevitable que su codicia
les lleve a destruirse entre si.

Será el momento en que
los pocos dientes que nos queden
muerdan la carne de los tiranos
pués el sufrimiento nos ha hecho fuertes.

Volverá a comenzar todo desde abajo
y será una fiesta del pueblo
pero debemos tener todo por escrito
para no olvidar, no tanto a los tiranos,
sino nuestros propios desaciertos.

jueves, 12 de abril de 2012

IRLANDA

"Se me hace muy raro que los periódicos
de hoy nada digan de mi amor por ti" ( Guillermo Urbizo).


Quisiera saber si todo lo que me rodea me pertenece,
si la felicidad que he sentido fue tan solo una ilusión,
tan solo el fruto de un instante sensible
o una aptitud de atención innata.

Fue curioso estar contigo
mientras me encontraba
conmigo mismo, saliendo de dos fuentes
el hombre joven y el viejo,
bajo tu mirada inocente
que intentaba comprender
la gran distancia que nos separaba.

Tu risa, tu alegría, escampaba las tormentas
de discusiones vanas y yo viejo como soy
me sentía tan joven como hace veintidos años
cuando estuve por aquí.

Te llamaría con los dulces nombres
que abundan en Irlanda:
Tara, Moher, Aran, Kenmare...
para tener siempre presente
mi pasado dentro de ti.

sábado, 10 de marzo de 2012

DELIBES REVISITADO
(Copla malvada)

Amanecen carámbanos
colgados de los olivos.
Son las lágrimas del frío
de la estepa castellana.

Las tórtolas ateridas
picoteaban semillas
de las matas congeladas
comiendo, bebían agua.

La niebla se levantaba
y también las palomitas
y con ellas mi mirada
con la escopeta apuntaba.

¡Que desplume afortunado!
Tres cayeron hacia el alba.
¡Corre Chimo, dije al perro!
Pasmado el perro, pues nada.

Tres perdices en la tierra,
un perro desobediente,
y un sillón que me esperaba
en el Norte de Castilla.
ESTAMPAS ROTAS

He bajado a comprar al supermercado cuatro cosas necesarias y al volver, ya en la acera de mi casa, delante de mí iba una chica de unos dieciocho años, toda ella negra. Negra su piel, negro el pelo, negros los pantalones, negro el gracioso gabán que llevaba. Un tipo como para fijarse, alta, espigada, un bolso negro en su mano derecha. De pronto vi que cojeaba violentamente y se me partió el corazón. Su pierna derecha no respondía a la cadencia que la izquierda le ofrecía. Su cojera era tan pronunciada que sus pasos parecian un esfuerzo titánico por seguir adelante. Ya tenía el corazón partido cuando además vi que entraba con su propia llave en la escalera donde hace años yo había vivido.

Me metí en la mia casi corriendo por la vergüenza de no tener esa gran dificultad con la que luchar toda la vida. Me sentí culpablemente mimado por la vida.

Instantes después recordé que Iris, mi hija, lleva una cadera de titanio desde los 29 años.

A veces desearías ser ciego para determinadas cosas
HIGINIO

1

Jubilado ya, antes ejercí de informático desde los orígenes de esa tecnología y siempre tuve sumo placer en escribir con concisión, arte y elegancia mis programas no solo para facilitar la vida a las máquinas y los usuarios si no también a otros programadores que tuvieran que corregirlos por si en algo me había equivocado.

Esa búsqueda de perfección la aprendí viendo y oyendo a mi padrino Higinio durante muchas tardes y bastantes noches cómo hacía zapatos. Zapatos hechos desde el alfa al omega, totalmente a mano mientras me lo iba explicando cuando yo tenia menos de doce años.

Yo no sabía en que trabajaba mi padre, solo le veía salir y entrar en casa vestido de militar pero mi padrino era otra cosa: Yo veía como de sus manos salían zapatos. Para mí fue el descubrimiento de una realidad.

Los zapatos de boda, las botas para el campo, los de baile, incluso los zuecos de madera. Las diversas calidades del cuero, la paciente tarea de batirlo hasta ablandarlo, el martillo apropiado para hacerlo, las cuchillas ¡ay las cuchillas!, las costuras, cuerdas y lazos... y muchas más cosas.

Higinio, campeón ciclista de Galicia en 1932 y reiterado desertor del ejército rebelde, putero y artesano que en los murmurios de la familia era poco menos que una bala perdida, plantó en mí uno de los pilares de mi vida: El gusto por el detalle en la obra bien acabada.

2

En su casa de Ferrol tenía una pequeña cuadra donde cada año crecía una cerda que compraba ya madurita en las ferias comarcales. Le ponía un nombre que siempre era María. Cada día daba manguerazos a la cerda y la cuadra. No extrañará si digo que la alimentaba divinamente. Cuando la cerda estaba en sazón, le hacía una foto con una Polaroid y a los pocos días ya era la cerda toda chorizos, jamones y secretos que regalaba a la familia. Las fotos las guardaba en su mesilla de noche, cada una con fecha y todas con el mismo nombre: María. ¡Qué perfección en los detalles!

y 3

La última foto de María data del año 1992 porque a finales del mismo, él que en su juventud se había jugado la vida como ciclista en las carreteras, murió atropellado por un coche al salir de casa. En Galicia las casas y las carreteras tienen una relación peligrosa por demasiado próxima.

Aquí no cuidó los detalles porque faltó una bicicleta para que su muerte fuese, además de triste como todas, gloriosa.

lunes, 5 de marzo de 2012

SUBASTA DE MAREA BAJA

Estoy a punto, noto algo que quiere salir de mi pecho,
no dejaré que me distraiga ni la música,
ni el coche que pasa por la calle
ni los diversos acentos de voces extrañas
ni siquiera mis obligaciones domésticas.

Es como si algo se hubiese desprendido
once mil yardas abajo, en el mar
y estuviese subiendo precedido por el rumor
del reflujo inusitado de una marea baja de silencio.

Se está creando un hueco en mi alma
y siento miedo de la violencia
con la que va a ser llenada
la habitación de mis ignorancias
con palabras arrogantes, exigentes
en sentido, métrica y elegancia.

Ya borbota el mar bajo mi barca
que deriva su rumbo al pairo
y solo se me ocurre tirar las redes
mientras mi corazón late sin control
intentando atrapar semejante pecio.

¡Que no se me escape, que no se me escape!

El trinquete se queja con ruidos circulares
mientras la red sube unos pocos versos
cada uno culebreando en la cubierta
frescos como jureles plateados
expuestos por primera vez al aire,
al sol, al egoísmo de mi mirada,
hambrienta cazadora de sílabas y palabras.

Y comienzo a ponerlos en la caja
todos muy bien ordenaditos.
Son solo tres esta jornada:

"Si soy, me mata."
"Si me la niegan muero."
"Vida, nada más."

Llamo a la lonja ofreciendo la mercancía
y recibo la oferta de presentarla a la baja.

Ya atraqué mi barca, ya mis redes
están ordenadas, ya cojo la caja
llevando en mis brazos la esperanza
de que mis pescaditos valgan algo en la subasta.

Comienza por cien la puja
y vertiginosamente va bajando el número de interesados
mientras el subastador, indiferente al valor de lo anunciado,
proclama la calidad del producto:

“He aquí tres jureles plateados,
son pocos pero de gusto exquisito,
traídos hoy mismo desde los más
profundos abismos marinos
de los mares japoneses.
Cien, noventa y cinco, noventa, ochenta y cinco..."

Y nada... nadie puja quedando la subasta desierta.

Recojo mi mercancía, la miro con cariño
y siendo como son hijos de mi esfuerzo les digo:
“No os preocupéis si mañana seguís frescos
darán por vosotros el alma”

lunes, 13 de febrero de 2012

ACTITUDES

¿Y si me quedo entre los míos
sin repetir fertilizaciones
que prodigaba año tras año
intentando recoger
cosechas de áridos páramos
por demás pobres lienzos
de paisajes tristes
que solo ofrecían cardos?

¿Y si me alejo corriendo
precipitándome en el espejo
que me mira cada día,
recordándome mi cara
mis granos y mis cejas,
traspaso el azogue,
cojo un pasadizo
y me encuentro con Alicia?

¿Y si duermo hasta el mediodía
olvidándome de todo
mientras la gente pasa
quince metros bajo mi cama
hablando lenguas extrañas
mientras mis mismos sueños
me despiertan
para que no olvide mis lágrimas?

¿Y si me planto en actitud
sedente, semejante a la esfinge
que mira al mundo pasar
poniendo las dos zarpas por delante
preguntándole a la gente
el enigma de su existencia
¿De donde vienes
y a donde vas a parar?

¿Y si me pongo una máscara
y consigo ocultar mi rostro
a todos los que me rodean,
pareciendo un bribón
alegre y seductor
que por nadie se interesa
si no es tan solo por
su propia existencia?

¿Y si me pongo de rodillas
implorando mil perdones
por todo lo que no hice
cuando fui libre,
cuando pude decidir,
también sería yo
culpable de las ausencias
de tu propio dolor?

CODA
¿Y si la soledad fuera
mucho más llevadera de lo que dicen
aquellos que nos enseñan
que debemos estar siempre
luchando contra ella?