martes, 19 de junio de 2012


TEORIA DE LOS PARÉNTESIS EN LOS DIÁLOGOS

Sospechando que las distintas neurosis de cada uno dificultan la comunicación mútua, la sospecha pasa de ser un concepto teórico a una experiencia que denominaremos "frecuente sufrimiento emotivo durante el diálogo y más en la discusión".

¿Qué hace que sintiéndose uno transparente durante un diálogo o discusión, dispuesto a escuchar, a comprender, salte una llama exacerbada de desesperación por no conseguir transmitir aquello que es parte de nuestro sistema de ideas o de nuestra manera de comportarnos?.

En mi caso una de las dificultades es que soy polémista y exigo paréntesis cuando una frase que me dicen altera, inocentemente o de manera engañosa, el hilo de la conversación. En esos casos, cuando interrumpo para aclarar lo dicho se me suele contestar que me espere a que el Otro termine. Con frecuencia contesto que no voy a tomar nota de lo que se me dice para convertir el diálogo en una sucesión de monólogos taquigráfiados en la memoria inmediata. Además, no siendo rencoroso, la tengo muy mala para recordar lo que me ha hecho daño, me ha decepcionado. Aunque para lo que no comprendí, la tengo estupenda.

Manejar bien los paréntesis, no perder el hilo, introducir matices, son parte del arte dialogatoria. No aceptar lo que se dice, el deseo para comprender mejor con una pregunta lo que no se comprende, no es un ataque al discurso sino una mejora del diálogo. Eso creo yo.

Cuando se dialoga sin tener en cuenta la personalidad del Otro no funciona el ser muy tranparente porque intentando que comprenda más allá de lo que a él le es factible se le lleva a una posición defensiva, dado que él no es necesariamente igual que tú. Hay que saber si tu dialogante admite paréntesis. A los que nos gustan los perétesis lo sabemos a la primera interrupción que les hacemos.

He llegado a la conclusión teórica, otra cosa es que sepa llevarla a la práctica, de que para dialogar bien, incluso discutir polémicamente, debo reprimir el impulso de exponer todo mi interior con fluided y dedicarme a intuir, mientras escucho, cuales de mis ideas serán comprendidas por quien habla comigo.

Es entonces cuando aparecen las diversas modalidades del silencio. Manejar el silencio con estilo y que produca una buena comunicación es una sabiduría que a los que hemos practicado el entusiasmo, la desvergüenza y la transpariencia durante toda la vida nos cuesta practicar.


Estamos en ello.

Tendremos que decir lo que nos callamos por otras vías, como la poesía, los relatos, el canto, el hablar consigo mismo, en definitiva algo de arte menor para no tener siempre la verdad en la boca y ofender a quien no tiene la culpa de que seamos tan complicados y presentar nuestra verdad en un medio que nunca ofenderá a aquel que se arriesgue, activamente, a entrar en nosotros mismos sin cortapisas ni prejuicios.

jueves, 7 de junio de 2012

ESCENAS DEL BARRIO 01 - ÁNGELES QUE PASAN

Hay en los estancos últimamente muchachas adolescentes elegidas por su talento comunicativo y otros mas obvios a la mirada.
Te suelen preguntar si eres fumador para comenzar a enredarte. Ves a tu hija trabajando y con paciencia y una sonrisa le respondes que claro que lo soy por eso estoy en un estanco.
¿Qué tabaco fuma?, preguntan y yo digo Dunhill lo cual no suelen entender.

Pero ayer la chica menos agraciada de todas las que habia visto en el estanco de mi barrio no me preguntó si era fumador. Fue directa al asunto y me dijo: "¿Que fuma usted?"
Le respondí que fumaba Dunhill mi marca preferida, apoyando mi respuesta con la siguiente frase: "Si me mato quiero hacerlo con el veneno que tenga la mejor calidad, Dunhill es lo que fumo".
Y ella respondió: "Bueno lo que es al final todo es lo mismo". ¡Toma!

Me quedé desconcertado y respondí: "Me gusta tu frase, la pensaré durante el día. Si mañana estás aquí te diré si la hago mía".

Durante el día me reafirmé en que si he de matarme habría de ser con las galas de un veneno muy superior a los que he probado desde que tengo conocimiento y tenia preparada mi respuesta.

Al dia siguiente había una rubia espectacular que al preguntarme si era fumador la ignoré suavemente, sin ofenderla.

¿Donde andará aquella chiquilla que apuntaba maneras de poeta?
VERSO ASALTADOR

"La lluvia caía sin decirnos nada"
dice Walter Neef (Fred MacMurray) en "Perdición" (Double Indemnity) de Billy Wilder - 1944

Se pasa uno toda la vida buscando un verso y se lo encuentra en una peli que tiene 68 años.
Para tirar los trastos y dedicarse a otra cosa. Dime si no.

miércoles, 6 de junio de 2012

OCTAVA REAL DEDICADA AL HUMOR

¿Donde reside el sentido del humor?
¿En que víscera tiene su morada?

¿Cual es su esencia, su calidad mejor?
¿Quizá la del acero de la espada

clavándose en la tristeza, sin dolor,
provocando una feliz carcajada?.

Malentendidos hay cada momento
mas solo el humor los escampa al viento.
SONETO ROTO ( y ya van dos )

Para cuando me arrebate la Nada
preparo mi mochila, mi viaje.
Ligero sí, ligero mi equipaje
que, sin embargo, lleva tu mirada.

Caronte extiende su mano cansada
de tanto remar. Pide su peaje
y le entrego el recuerdo que me traje
de ti y de tu casa arrebatada;

Satisfecho yo también por esconder
en la mochila el color de tu pelo,
pasando de contrabando aquel placer

de ver eternamente tus mechones,
la gracia de un color que, enamorado,
disfrutaré mirando por eones.
PALAMEDES SOUSA Y LA TECNOLOGÍA

Algo de respeto sentía Palamedes Sousa
a lo largo de toda su experiencia cotidiana
hacia los seres y objetos que le reodeaban
... hasta el punto que cuando se afeitaba
decía salmos de despedida
a los pelos que de la barba se cortaba.

Le costaba desprenderse de la ropa vieja
de la ropa extremadamente usada
durante años pues aquellas prendas
más que nadie le habian acompañado
en contacto con su piel, las más íntimas,
y dándole apariencia en la sociedad
las más exteriores entre las que destacaban
los tres o cuatro pares de tirantes
que, a modo de jarcias, utilizaba.

Palamedes Sousa según su estado de ánimo
calzaba tirantes rosas, blancos,amarillos
y a veces de cuatro barras tornasoladas
elevando el confort de su prestancia
mientras, según fuera el día, se quedaba en casa
o paseaba.

Palamedes Sousa mientras caminaba,
fuera o dentro de su casa,
miraba donde ponía el pié,
evitando cualquier imprecisión
que alterara el orden de la vida
de la más humilde criatura
que a sus pisadas se arriesgara.

Ayer su sobrina le trajo un nuevo teléfono
y le llegó a demostrar la ventaja
de olvidarse del viejo.

Palamedes Sousa cuando con su sobrina estaba
la verdad es que disfrutó de los avances técnicos
que la nueva criatura metálica
en su casa entraba.

Mas cuando llegó la noche
y siguiendo los consejos de aquella dulce niña
comenzó a desmontar su viejo teléfono
pidiendo a cada paso perdón por las roturas
que según las normas de la seguridad
eran del todo imprescindibles,
no se sentia en modo alguno de alborada.

Palamedes Sousa es un animista
que a medida que desmonta su viejo teléfono
no puede evitar volver a encenderlo
a ver que cosas todavía recordaba
hasta que la máquina no dijo nada
y entonces, sin mirar a la nueva,
que seductoramente le esperaba,
sintió una pena profunda
una pena muy rara.

viernes, 1 de junio de 2012

SONETO ROTO PARA DOS NUEVOS TRIPULANTES

La suave tarde corre acelerada
hundiéndose en la noche que la espera
más allá del horizonte de la esfera
que nos sirve a todos de morada.

Siempre hacia el ocaso, nuestra mirada
elige del camino la cimera
cumbre de nuestra esperanza primera:
Vivir sin caer en una celada.

Llegó el momento cuando nos convienen
ideas claras, la tarde perece,
pariendo un mundo, estamos de parto.

“Los hombres van y vienen
pero la Tierra permanece”.
Eclesiastés, 1, 4º

jueves, 24 de mayo de 2012

A QUIEN ME LEA

Aviso que mis versos, sean o no decentes, cosa que no es el tema,
últimamente se refieren a mi amor por la escritura, sus musas ausentes
y las frías páginas en blanco que solo saben esperar.
También un poco a la jodida muerte.

No hagamos dramas pues si hablamos de la muerte es que estamos vivos. ¿No?
Lo mismo digo de los afectos, del amor y todo lo demás.

Reconozco que mi relación con esos asuntos es perversa
y puede parecer engañosamente explícita
lo cual resulta muy divertido
y extremadamente erótico para mí
imaginaros imaginando cosas que no digo
pero que están dentro de vosotros.

O el triunfo de poner por escrito
cosas que todos sentimos y casi nadie escribe.
En ese sentido me siento un trabajador
a vuestro servicio.

¿Como separar las inspiración de la vida? Lo considero imposible
mas su representación, literaria, pictórica, artística al fin
no es el reflejo fidedigno de lo que le pasa a uno
pero sí el relato de como le traspasa.

En el espejo, que es un vidrio que a la luz le encanta,
solo parte de lo que devuelve se asemeja, deformada, a la realidad.

De este fenómeno lo que me interesa es la parte de luz
que se queda en el espejo, la que no retorna,
haciéndose sombra, ocultándose,
asombrándose de sí misma.

Mi pequeña afición es esclava de ese concepto.
Mis versos, mis palabras.
pretenden ser el relato de lo que no vuelve reflejado, lo que se queda,
lo que tiene más peso, lo que queda sumergido al otro lado.

Pero si lo queréis tomar por el lado personal, biográfico,
incluso cotidiano me alegraré porque seré un espejo como
todos los que nos saludan cada mañana.
ECLIPSES

Tu silencio elude el compromiso
aquello contradictorio
que soñaste mientras dormías:
fuerte, serena, apasionada,
débil, inquieta, colmada.
vacía de la plenitud
que entregaste en tu mina
al explorador que supo hurgarte
en lo más profundo de tus entrañas,
olfateas en la noche
una felicidad insospechada,
entregándote al dictado de las estrellas.

Llegando el nuevo día,
llega aquel Sol rutinario
al cual crees tener derecho
que nadie te ha concedido
y eclipsas el alma,
la interpones contra el cuerpo
y te muestras oscura y apagada
mientras olvidas tus sueños
como se deja la mena de un tesoro
en la boca de una mina abandonada.

Se acaba la noche, huye la calma,
vuelve el frenesí de decidir en cada instancia
si quiere el cuerpo ser alma
o el alma su contrario.
Uno y otra se eclipsan al amanecer
en la agonía de cada madrugada.

miércoles, 16 de mayo de 2012

SUS MANOS

Sus manos, doble pentagrama airoso
que en cada uno de sus dedos lleva una nota,
desde el Do menor hasta el Si mayor,
acarician mi cabello gris
en un acto filial de amor insuperable.

Largas falanges de esperanza se mueven
entre mis cabellos colonizándolos con nuevas ideas
o se apartan manoteando en el aire, decorando sus deseos
con cortinas de aspavientos que pretenden
alejar los negros augures que se aproximan.

El molino de sus dedos se para en su boca
cuando dice una tontería que a ella misma le asombra
y queda plantada en el silencio como un payaso
cuando calcula el daño que su exagerada broma ha causado,
tapando sus labios, limpiándolos de esa risa tonta.

Si sus ojos enormes y abrumadores tuvieran dedos,
a todos nos habría atrapado entre ellos.
Como no es posible, utiliza sus bellísimas manos
para consolarnos y peina nuestras ideas y cabellos.