TIRANOS DEL SIGLO XXI
Consiguieron hacernos caminar cabizbajos
marcándonos el monótono paso sincopado de "Metrópolis",
convenciéndonos de que una desgracia inexorable
bloqueaba nuestros proyectos cívicos.
¿El ruido de nuestros pasos obedientes
no os recuerda el de otros cerca del matadero?
Se excitan sexualmente con el sufrimiento
de las masas que no tienen oportunidad
de abrazarse en momentos de placer
y su afrodisíaco son nuestras lágrimas.
Nada garantiza que podamos derrotarles
ya que su poder es ilimitado.
Solo nos queda la certeza de que
entre ellos comenzarán a devorarse.
Humillados, hundidos, derrotados
debemos prestar atención
al momento inevitable que su codicia
les lleve a destruirse entre si.
Será el momento en que
los pocos dientes que nos queden
muerdan la carne de los tiranos
pués el sufrimiento nos ha hecho fuertes.
Volverá a comenzar todo desde abajo
y será una fiesta del pueblo
pero debemos tener todo por escrito
para no olvidar, no tanto a los tiranos,
sino nuestros propios desaciertos.
jueves, 26 de abril de 2012
jueves, 12 de abril de 2012
IRLANDA
"Se me hace muy raro que los periódicos
de hoy nada digan de mi amor por ti" ( Guillermo Urbizo).
Quisiera saber si todo lo que me rodea me pertenece,
si la felicidad que he sentido fue tan solo una ilusión,
tan solo el fruto de un instante sensible
o una aptitud de atención innata.
Fue curioso estar contigo
mientras me encontraba
conmigo mismo, saliendo de dos fuentes
el hombre joven y el viejo,
bajo tu mirada inocente
que intentaba comprender
la gran distancia que nos separaba.
Tu risa, tu alegría, escampaba las tormentas
de discusiones vanas y yo viejo como soy
me sentía tan joven como hace veintidos años
cuando estuve por aquí.
Te llamaría con los dulces nombres
que abundan en Irlanda:
Tara, Moher, Aran, Kenmare...
para tener siempre presente
mi pasado dentro de ti.
"Se me hace muy raro que los periódicos
de hoy nada digan de mi amor por ti" ( Guillermo Urbizo).
Quisiera saber si todo lo que me rodea me pertenece,
si la felicidad que he sentido fue tan solo una ilusión,
tan solo el fruto de un instante sensible
o una aptitud de atención innata.
Fue curioso estar contigo
mientras me encontraba
conmigo mismo, saliendo de dos fuentes
el hombre joven y el viejo,
bajo tu mirada inocente
que intentaba comprender
la gran distancia que nos separaba.
Tu risa, tu alegría, escampaba las tormentas
de discusiones vanas y yo viejo como soy
me sentía tan joven como hace veintidos años
cuando estuve por aquí.
Te llamaría con los dulces nombres
que abundan en Irlanda:
Tara, Moher, Aran, Kenmare...
para tener siempre presente
mi pasado dentro de ti.
sábado, 10 de marzo de 2012
DELIBES REVISITADO
(Copla malvada)
Amanecen carámbanos
colgados de los olivos.
Son las lágrimas del frío
de la estepa castellana .
Las tórtolas ateridas
picoteaban semillas
de las matas congeladas
comiendo, bebían agua.
La niebla se levantaba
y también las palomitas
y con ellas mi mirada
con la escopeta apuntaba.
¡Que desplume afortunado !
Tres cayeron hacia el alba.
¡Corre Chimo, dije al perro!
Pasmado el perro, pues nada.
Tres perdices en la tierra,
un perro desobedien te,
y un sillón que me esperaba
en el Norte de Castilla.
(Copla malvada)
Amanecen carámbanos
colgados de los olivos.
Son las lágrimas del frío
de la estepa castellana
Las tórtolas ateridas
picoteaban semillas
de las matas congeladas
comiendo, bebían agua.
La niebla se levantaba
y también las palomitas
y con ellas mi mirada
con la escopeta apuntaba.
¡Que desplume afortunado
Tres cayeron hacia el alba.
¡Corre Chimo, dije al perro!
Pasmado el perro, pues nada.
Tres perdices en la tierra,
un perro desobedien
y un sillón que me esperaba
en el Norte de Castilla.
ESTAMPAS ROTAS
He bajado a comprar al supermerca do cuatro cosas necesarias y al volver, ya en la acera de mi casa, delante de mí iba una chica de unos dieciocho años, toda ella negra. Negra su piel, negro el pelo, negros los pantalones , negro el gracioso gabán que llevaba. Un tipo como para fijarse, alta, espigada, un bolso negro en su mano derecha. De pronto vi que cojeaba violentame nte y se me partió el corazón. Su pierna derecha no respondía a la cadencia que la izquierda le ofrecía. Su cojera era tan pronunciad a que sus pasos parecian un esfuerzo titánico por seguir adelante. Ya tenía el corazón partido cuando además vi que entraba con su propia llave en la escalera donde hace años yo había vivido.
Me metí en la mia casi corriendo por la vergüenza de no tener esa gran dificultad con la que luchar toda la vida. Me sentí culpableme nte mimado por la vida.
Instantes después recordé que Iris, mi hija, lleva una cadera de titanio desde los 29 años.
A veces desearías ser ciego para determinad as cosas
He bajado a comprar al supermerca
Me metí en la mia casi corriendo por la vergüenza de no tener esa gran dificultad con la que luchar toda la vida. Me sentí culpableme
Instantes después recordé que Iris, mi hija, lleva una cadera de titanio desde los 29 años.
A veces desearías ser ciego para determinad
HIGINIO
1
Jubilado ya, antes ejercí de informático desde los orígenes de esa tecnología y siempre tuve sumo placer en escribir con concisión, arte y elegancia mis programas no solo para facilitar la vida a las máquinas y los usuarios si no también a otros programadores que tuvieran que corregirlos por si en algo me había equivocado.
Esa búsqueda de perfección la aprendí viendo y oyendo a mi padrino Higinio durante muchas tardes y bastantes noches cómo hacía zapatos. Zapatos hechos desde el alfa al omega, totalmente a mano mientras me lo iba explicando cuando yo tenia menos de doce años.
Yo no sabía en que trabajaba mi padre, solo le veía salir y entrar en casa vestido de militar pero mi padrino era otra cosa: Yo veía como de sus manos salían zapatos. Para mí fue el descubrimiento de una realidad.
Los zapatos de boda, las botas para el campo, los de baile, incluso los zuecos de madera. Las diversas calidades del cuero, la paciente tarea de batirlo hasta ablandarlo, el martillo apropiado para hacerlo, las cuchillas ¡ay las cuchillas!, las costuras, cuerdas y lazos... y muchas más cosas.
Higinio, campeón ciclista de Galicia en 1932 y reiterado desertor del ejército rebelde, putero y artesano que en los murmurios de la familia era poco menos que una bala perdida, plantó en mí uno de los pilares de mi vida: El gusto por el detalle en la obra bien acabada.
2
En su casa de Ferrol tenía una pequeña cuadra donde cada año crecía una cerda que compraba ya madurita en las ferias comarcales. Le ponía un nombre que siempre era María. Cada día daba manguerazos a la cerda y la cuadra. No extrañará si digo que la alimentaba divinamente. Cuando la cerda estaba en sazón, le hacía una foto con una Polaroid y a los pocos días ya era la cerda toda chorizos, jamones y secretos que regalaba a la familia. Las fotos las guardaba en su mesilla de noche, cada una con fecha y todas con el mismo nombre: María. ¡Qué perfección en los detalles!
y 3
La última foto de María data del año 1992 porque a finales del mismo, él que en su juventud se había jugado la vida como ciclista en las carreteras, murió atropellado por un coche al salir de casa. En Galicia las casas y las carreteras tienen una relación peligrosa por demasiado próxima.
Aquí no cuidó los detalles porque faltó una bicicleta para que su muerte fuese, además de triste como todas, gloriosa.
1
Jubilado ya, antes ejercí de informático desde los orígenes de esa tecnología y siempre tuve sumo placer en escribir con concisión, arte y elegancia mis programas no solo para facilitar la vida a las máquinas y los usuarios si no también a otros programadores que tuvieran que corregirlos por si en algo me había equivocado.
Esa búsqueda de perfección la aprendí viendo y oyendo a mi padrino Higinio durante muchas tardes y bastantes noches cómo hacía zapatos. Zapatos hechos desde el alfa al omega, totalmente a mano mientras me lo iba explicando cuando yo tenia menos de doce años.
Yo no sabía en que trabajaba mi padre, solo le veía salir y entrar en casa vestido de militar pero mi padrino era otra cosa: Yo veía como de sus manos salían zapatos. Para mí fue el descubrimiento de una realidad.
Los zapatos de boda, las botas para el campo, los de baile, incluso los zuecos de madera. Las diversas calidades del cuero, la paciente tarea de batirlo hasta ablandarlo, el martillo apropiado para hacerlo, las cuchillas ¡ay las cuchillas!, las costuras, cuerdas y lazos... y muchas más cosas.
Higinio, campeón ciclista de Galicia en 1932 y reiterado desertor del ejército rebelde, putero y artesano que en los murmurios de la familia era poco menos que una bala perdida, plantó en mí uno de los pilares de mi vida: El gusto por el detalle en la obra bien acabada.
2
En su casa de Ferrol tenía una pequeña cuadra donde cada año crecía una cerda que compraba ya madurita en las ferias comarcales. Le ponía un nombre que siempre era María. Cada día daba manguerazos a la cerda y la cuadra. No extrañará si digo que la alimentaba divinamente. Cuando la cerda estaba en sazón, le hacía una foto con una Polaroid y a los pocos días ya era la cerda toda chorizos, jamones y secretos que regalaba a la familia. Las fotos las guardaba en su mesilla de noche, cada una con fecha y todas con el mismo nombre: María. ¡Qué perfección en los detalles!
y 3
La última foto de María data del año 1992 porque a finales del mismo, él que en su juventud se había jugado la vida como ciclista en las carreteras, murió atropellado por un coche al salir de casa. En Galicia las casas y las carreteras tienen una relación peligrosa por demasiado próxima.
Aquí no cuidó los detalles porque faltó una bicicleta para que su muerte fuese, además de triste como todas, gloriosa.
lunes, 5 de marzo de 2012
SUBASTA DE MAREA BAJA
Estoy a punto, noto algo que quiere salir de mi pecho,
no dejaré que me distraiga ni la música,
ni el coche que pasa por la calle
ni los diversos acentos de voces extrañas
ni siquiera mis obligaciones domésticas.
Es como si algo se hubiese desprendido
once mil yardas abajo, en el mar
y estuviese subiendo precedido por el rumor
del reflujo inusitado de una marea baja de silencio.
Se está creando un hueco en mi alma
y siento miedo de la violencia
con la que va a ser llenada
la habitación de mis ignorancias
con palabras arrogantes, exigentes
en sentido, métrica y elegancia.
Ya borbota el mar bajo mi barca
que deriva su rumbo al pairo
y solo se me ocurre tirar las redes
mientras mi corazón late sin control
intentando atrapar semejante pecio.
¡Que no se me escape, que no se me escape!
El trinquete se queja con ruidos circulares
mientras la red sube unos pocos versos
cada uno culebreando en la cubierta
frescos como jureles plateados
expuestos por primera vez al aire,
al sol, al egoísmo de mi mirada,
hambrienta cazadora de sílabas y palabras.
Y comienzo a ponerlos en la caja
todos muy bien ordenaditos.
Son solo tres esta jornada:
"Si soy, me mata."
"Si me la niegan muero."
"Vida, nada más."
Llamo a la lonja ofreciendo la mercancía
y recibo la oferta de presentarla a la baja.
Ya atraqué mi barca, ya mis redes
están ordenadas, ya cojo la caja
llevando en mis brazos la esperanza
de que mis pescaditos valgan algo en la subasta.
Comienza por cien la puja
y vertiginosamente va bajando el número de interesados
mientras el subastador, indiferente al valor de lo anunciado,
proclama la calidad del producto:
“He aquí tres jureles plateados,
son pocos pero de gusto exquisito,
traídos hoy mismo desde los más
profundos abismos marinos
de los mares japoneses.
Cien, noventa y cinco, noventa, ochenta y cinco..."
Y nada... nadie puja quedando la subasta desierta.
Recojo mi mercancía, la miro con cariño
y siendo como son hijos de mi esfuerzo les digo:
“No os preocupéis si mañana seguís frescos
darán por vosotros el alma”
Estoy a punto, noto algo que quiere salir de mi pecho,
no dejaré que me distraiga ni la música,
ni el coche que pasa por la calle
ni los diversos acentos de voces extrañas
ni siquiera mis obligaciones domésticas.
Es como si algo se hubiese desprendido
once mil yardas abajo, en el mar
y estuviese subiendo precedido por el rumor
del reflujo inusitado de una marea baja de silencio.
Se está creando un hueco en mi alma
y siento miedo de la violencia
con la que va a ser llenada
la habitación de mis ignorancias
con palabras arrogantes, exigentes
en sentido, métrica y elegancia.
Ya borbota el mar bajo mi barca
que deriva su rumbo al pairo
y solo se me ocurre tirar las redes
mientras mi corazón late sin control
intentando atrapar semejante pecio.
¡Que no se me escape, que no se me escape!
El trinquete se queja con ruidos circulares
mientras la red sube unos pocos versos
cada uno culebreando en la cubierta
frescos como jureles plateados
expuestos por primera vez al aire,
al sol, al egoísmo de mi mirada,
hambrienta cazadora de sílabas y palabras.
Y comienzo a ponerlos en la caja
todos muy bien ordenaditos.
Son solo tres esta jornada:
"Si soy, me mata."
"Si me la niegan muero."
"Vida, nada más."
Llamo a la lonja ofreciendo la mercancía
y recibo la oferta de presentarla a la baja.
Ya atraqué mi barca, ya mis redes
están ordenadas, ya cojo la caja
llevando en mis brazos la esperanza
de que mis pescaditos valgan algo en la subasta.
Comienza por cien la puja
y vertiginosamente va bajando el número de interesados
mientras el subastador, indiferente al valor de lo anunciado,
proclama la calidad del producto:
“He aquí tres jureles plateados,
son pocos pero de gusto exquisito,
traídos hoy mismo desde los más
profundos abismos marinos
de los mares japoneses.
Cien, noventa y cinco, noventa, ochenta y cinco..."
Y nada... nadie puja quedando la subasta desierta.
Recojo mi mercancía, la miro con cariño
y siendo como son hijos de mi esfuerzo les digo:
“No os preocupéis si mañana seguís frescos
darán por vosotros el alma”
lunes, 13 de febrero de 2012
ACTITUDES
¿Y si me quedo entre los míos
sin repetir fertilizac iones
que prodigaba año tras año
intentando recoger
cosechas de áridos páramos
por demás pobres lienzos
de paisajes tristes
que solo ofrecían cardos?
¿Y si me alejo corriendo
precipitán dome en el espejo
que me mira cada día,
recordándo me mi cara
mis granos y mis cejas,
traspaso el azogue,
cojo un pasadizo
y me encuentro con Alicia?
¿Y si duermo hasta el mediodía
olvidándom e de todo
mientras la gente pasa
quince metros bajo mi cama
hablando lenguas extrañas
mientras mis mismos sueños
me despiertan
para que no olvide mis lágrimas?
¿Y si me planto en actitud
sedente, semejante a la esfinge
que mira al mundo pasar
poniendo las dos zarpas por delante
preguntánd ole a la gente
el enigma de su existencia
¿De donde vienes
y a donde vas a parar?
¿Y si me pongo una máscara
y consigo ocultar mi rostro
a todos los que me rodean,
pareciendo un bribón
alegre y seductor
que por nadie se interesa
si no es tan solo por
su propia existencia ?
¿Y si me pongo de rodillas
implorando mil perdones
por todo lo que no hice
cuando fui libre,
cuando pude decidir,
también sería yo
culpable de las ausencias
de tu propio dolor?
CODA
¿Y si la soledad fuera
mucho más llevadera de lo que dicen
aquellos que nos enseñan
que debemos estar siempre
luchando contra ella?
¿Y si me quedo entre los míos
sin repetir fertilizac
que prodigaba año tras año
intentando recoger
cosechas de áridos páramos
por demás pobres lienzos
de paisajes tristes
que solo ofrecían cardos?
¿Y si me alejo corriendo
precipitán
que me mira cada día,
recordándo
mis granos y mis cejas,
traspaso el azogue,
cojo un pasadizo
y me encuentro con Alicia?
¿Y si duermo hasta el mediodía
olvidándom
mientras la gente pasa
quince metros bajo mi cama
hablando lenguas extrañas
mientras mis mismos sueños
me despiertan
para que no olvide mis lágrimas?
¿Y si me planto en actitud
sedente, semejante a la esfinge
que mira al mundo pasar
poniendo las dos zarpas por delante
preguntánd
el enigma de su existencia
¿De donde vienes
y a donde vas a parar?
¿Y si me pongo una máscara
y consigo ocultar mi rostro
a todos los que me rodean,
pareciendo un bribón
alegre y seductor
que por nadie se interesa
si no es tan solo por
su propia existencia
¿Y si me pongo de rodillas
implorando mil perdones
por todo lo que no hice
cuando fui libre,
cuando pude decidir,
también sería yo
culpable de las ausencias
de tu propio dolor?
CODA
¿Y si la soledad fuera
mucho más llevadera de lo que dicen
aquellos que nos enseñan
que debemos estar siempre
luchando contra ella?
UN HUEVO COCIDO
"... deje vuesa merced de cavilar pués cuando el destino nos pone al pie de un árbol de buena sombra, cargado de fruto, y nos dice 'siéntate y come', es locura desobedece rle y lanzarse en busca de otros árboles fantástico s y estériles. Y pudiera ser que estas suyas preocupaci ones tan alambicada s produzcan vapores espirituos os que embriaguen su buen sentido. Y sé que una gallina, incluso un gusano, es una maravilla del Universo, pero tengo para mí que la persona humana es la menos imperfecta de las criaturas de Diós y que nuestro progreso no pasa por el de los animales inferiores si no ha pasado primero por nosotros mismos pués no creo posible que ambos afanes puedan ser simultáneo s. Primero nosotros nos arreglamos y dejamos de matarnos, después con ellos ya veremos lo que hacemos."
Ante estas palabras de Sancho - que el lector valorará - quedose el hidalgo sin saber responder pues aunque no sabía rebatirlas seguía sintiendo remordimie nto por el excelente embrión de pollo que se había tomado en forma de huevo cocido al agua hirviente del río, calentada con aquellos sarmientos que todavía iluminaban sus rostros cansados.
"Cierto es Sancho que la excelsa Dulcinea inspira en mi alma su mayor virtud que es la Bondad - dijo el de la triste figura - la cual me hace incluso ver donde pongo mi pie para no ofender la vida del más minimo bicho que transite bajo mis plantas de aventurero católico", replicó Don Alonso.
"¡Quite allá mi Señor!. Si así fuera debería pararse de inmediato y entonces ¿Donde estarian las gestas que la humanidad espera? Debería volver a casa de puntillas y meterse en cama intentando no molestar a ninguna de las liendres que le añoran. Y lo peor es para mí ¿Qué pasaría con la ínsula que me ha prometido? ¿Quién recordaría la justa gobernació n que pienso ejecutar? Y lo que es mucho peor ¿Quién recordaría al excelentís imo Panza, gobernador de Barataria? . No vale la pena amargarse la vida, mi señor, con pensamient os impuestos por abates, duques y principale s que no quieren verlo a usía de cerca ni en pintura, ni su afán de justicia ni su furia y que intentarán alejarle de su destino. Se lo dice su fiel y devotísimo escudero"
Y Don Quijote ante semejanza simpleza bienaventu rada no pudo reprimir un ay.
---------- ----------- ----------- ----------- ----------- ------
Inspirado en los números de los huevos codificado s de 3 a 0.
La primera frase es de BPG en Los Episodios, el resto es mio a imitiación del estilo del divino MCS.
"... deje vuesa merced de cavilar pués cuando el destino nos pone al pie de un árbol de buena sombra, cargado de fruto, y nos dice 'siéntate y come', es locura desobedece
Ante estas palabras de Sancho - que el lector valorará - quedose el hidalgo sin saber responder pues aunque no sabía rebatirlas seguía sintiendo remordimie
"Cierto es Sancho que la excelsa Dulcinea inspira en mi alma su mayor virtud que es la Bondad - dijo el de la triste figura - la cual me hace incluso ver donde pongo mi pie para no ofender la vida del más minimo bicho que transite bajo mis plantas de aventurero católico", replicó Don Alonso.
"¡Quite allá mi Señor!. Si así fuera debería pararse de inmediato y entonces ¿Donde estarian las gestas que la humanidad espera? Debería volver a casa de puntillas y meterse en cama intentando no molestar a ninguna de las liendres que le añoran. Y lo peor es para mí ¿Qué pasaría con la ínsula que me ha prometido? ¿Quién recordaría la justa gobernació
Y Don Quijote ante semejanza simpleza bienaventu
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Inspirado en los números de los huevos codificado
La primera frase es de BPG en Los Episodios, el resto es mio a imitiación del estilo del divino MCS.
miércoles, 8 de febrero de 2012
NADA
Nada, solo mi voz en el desierto
alejándose de mí mientras grito,
sacerdote de arenas, sigo el rito
del anhelo de quien está despierto
bajo las estrellas, sobre el incierto
colchón de la arena mientras recito
sus nombres que aprendí en un librito
que tuve de pequeño y tengo abierto.
Tengo algo que decir sin saber nada
de que hablar ,que creer, solo las ganas
de gritar mi soledad cincelada
por las ausencias de la gente amada,
por los que ya han pasado las aduanas
de la vida y como yo, hoy no son nada.
Nada, solo mi voz en el desierto
alejándose de mí mientras grito,
sacerdote de arenas, sigo el rito
del anhelo de quien está despierto
bajo las estrellas, sobre el incierto
colchón de la arena mientras recito
sus nombres que aprendí en un librito
que tuve de pequeño y tengo abierto.
Tengo algo que decir sin saber nada
de que hablar ,que creer, solo las ganas
de gritar mi soledad cincelada
por las ausencias de la gente amada,
por los que ya han pasado las aduanas
de la vida y como yo, hoy no son nada.
lunes, 6 de febrero de 2012
AYER TODO FUE AGUA
Dulce aroma silencioso y penetrante
del pimiento y la berenjena
en las planchas sobre el fuego tostándose
mientras mientras intento conciliar
la ausencia de Penélope
con la propia ausencia de un destino.
Calor de hogar mediterráneo
diferente al que me crié
tan abundante en sensaciones
como las de antaño moldearon
mi gusto por la vida y mi curiosidad.
Hoy son amaneceres soleados,
huertas y acogedores campos,
cielos azules y vientos secos
mis escenarios.
Antes lo fueron
los atardeceres sublimes
en el horizonte rojo de un mar bronco,
los campos embarrados,
las distraídas vacas lusitanas,
la col hirviendo en el agua
y la lluvia mojándonos.
tampoco debemos escucharla.
Hoy me digo Ulises,
me proclamo mediterráneo,
no obstante he sido bautizado
en un mar lejano,
que otras influencias
en mi alma han tatuado.
La lujuria fenicia del ágora,
de la discusión, de la risa, del intercambio,
me la habéis enseñado
habitantes del Mediterráneo,
vosotros mis amigos
y sin embargo mis cenizas
las quiero en el Atlántico.
Dulce aroma silencioso y penetrante
del pimiento y la berenjena
en las planchas sobre el fuego tostándose
mientras mientras intento conciliar
la ausencia de Penélope
con la propia ausencia de un destino.
Calor de hogar mediterráneo
diferente al que me crié
tan abundante en sensaciones
como las de antaño moldearon
mi gusto por la vida y mi curiosidad.
Hoy son amaneceres soleados,
huertas y acogedores campos,
cielos azules y vientos secos
mis escenarios.
Hoy todo es aire.
Antes lo fueron
los atardeceres sublimes
en el horizonte rojo de un mar bronco,
los campos embarrados,
las distraídas vacas lusitanas,
la col hirviendo en el agua
y la lluvia mojándonos.
Ayer todo fue agua.
Atado al mástil de la duda pregunto
¿No es verdad que la ausencia
aumenta el valor de lo añorado?.
Ganas me dan de refocilarme
en el fango de la nostalgia
mas Circe es peligrosa
y aunque no sea una sirena Atado al mástil de la duda pregunto
¿No es verdad que la ausencia
aumenta el valor de lo añorado?.
Ganas me dan de refocilarme
en el fango de la nostalgia
mas Circe es peligrosa
tampoco debemos escucharla.
Hoy me digo Ulises,
me proclamo mediterráneo,
no obstante he sido bautizado
en un mar lejano,
que otras influencias
en mi alma han tatuado.
La lujuria fenicia del ágora,
de la discusión, de la risa, del intercambio,
me la habéis enseñado
habitantes del Mediterráneo,
vosotros mis amigos
y sin embargo mis cenizas
las quiero en el Atlántico.
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